miércoles, 22 de abril de 2009

Condenan al servicio vasco de salud a pagar 115.000 euros por el daño cerebral causado a un bebé

Los sanitarios no se percataron durante el parto de que el cordón estaba enrollado a su cuello
DV. Beatriz empezó a sentir las contracciones en plena madrugada. Estaba a punto de dar a luz. Preparó todo y se fue al hospital de Cruces con su marido. Durante las dos primeras horas, el parto fue «absolutamente normal». Tanto la madre como el bebé se encontraban en perfectas condiciones. Lo que en un principio iba a ser uno de tantos alumbramientos sin riesgo se complicó hasta el punto de que el niño nació con una parálisis cerebral. El equipo que atendió el parto no se percató a tiempo de que el feto tenía enrollado el cordón umbilical alrededor del cuello y el pequeño sufrió una «asfixia perinatal» que le produjo un «retraso psíquico en su crecimiento».
Los padres del bebé denunciaron a Osakidetza (servicio vasco de salud) ante los tribunales y el juez les acaba de dar la razón. El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Vitoria ha condenado al Servicio Vasco de Salud a indemnizar a los demandantes con 115.000 euros por los «daños y perjuicios» ocasionados al recién nacido al «no actuar adecuadamente durante el parto». «El Departamento de Bienestar Social de la Diputación vizcaína ha valorado la minusvalía del niño en un 33%», según informó el abogado defensor de la familia, Carlos Gómez Menchaca.
Los hechos juzgados se produjeron el 5 de noviembre de 2002. Beatriz ingresó en uno de los paritorios de Cruces poco después de las tres de la madrugada. «El embarazo había sido normal y el parto no presentaba complicaciones previsibles. Era lateral y completo», apunta el letrado. Durante las dos primeras horas, el alumbramiento evolucionó según los parámetros habituales.
Versiones contradictorias
El equipo médico siguió el protocolo establecido para un parto normal pese a que «todos» los indicadores alertaban de «alteraciones significativas en el feto». El bebé tenía enrollado el cordón umbilical. Cuando finalmente reaccionaron ya era demasiado tarde. El recién nacido sufrió una parálisis cerebral «como consecuencia de la asfixia perinatal provocada por la presencia de una circular en el cuello». El niño, que pesó 3.460 gramos al nacer, también arrastra un «retraso psíquico en su crecimiento».
El perito designado por el juzgado para analizar la intervención del equipo médico durante el parto reconoce en su informe que se «incurrió en una infracción al no actuar adecuadamente ante un riesgo sospechoso de pérdida de bienestar fetal». También le «extraña» -añade- que «no se plantease la extracción inmediata del feto al ver los resultados de los análisis y los registros cardiotopográficos». «Tenían que haberle practicado una cesárea de urgencia para evitar el sufrimiento fetal», explicó el abogado defensor.
El perito concluye que «existen datos objetivos que permiten afirmar la relación de causa-efecto entre el proceso del parto y la parálisis cerebral que padece el niño», mientras que los informes periciales aportados por Osakidetza mantienen que las secuelas neurológicas padecidas por el bebé no tienen que estar directamente relacionadas con el parto «sino que probablemente se trate de la expresión de un recién nacido que tuvo problemas no relacionados con el alumbramiento».
Tras analizar los dos escritos, el juez explica en la sentencia que «debe primar el dictamen emitido por el perito judicialmente designado» al «presuponer unas garantías de mayor imparcialidad y objetividad a la hora de realizar el informe».
En este sentido, el Juzgado de lo Contencioso número 2 de Vitoria condena al Servicio Vasco de Salud a pagar 115.000 euros como indemnización por «los daños y perjuicios» ocasionados al bebé por «un funcionamiento anormal del servicio» durante el parto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y a los médicos seguro que no les pasa absoutamente nada de nada...