domingo, 19 de junio de 2016

En Finlandia, país con la mejor educación del mundo, los niños no aprenden a leer hasta los 7 años

Su educación infantil se basa en un sólo principio: “Todas aquellas cosas que aprendes sin diversión se te olvidan rápido”.

Finlandia siempre se ha destacado por ser uno de los países que cuenta con la mejor educación del mundo. Su sistema siempre lo hace merecedor de posicionarse constantemente entre los primeros 5 puestos del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes. 
¿Qué es lo que hacen para diferenciarse del resto de los países? Primero que nada, todo comienza en su educación de infantes. Antes de que los pequeños pasen a primaria, ellos se dedican la mayor parte del tiempo a jugar. Y aunque parezca curioso no aprenden a leer hasta los 7 años y les enseñan a teclear antes que escribir. 

“Los niños no se dan cuenta de que aprenden porque están muy concentrados en las actividades que desarrollan”.

Los pequeños se dedican a vender comida de mentira, crear obras artísticas, hacer presas de arena, entre otras cosas. Y aunque no lo creas, gracias a estas actividades ellos aprenden sin quererlo matemáticas, geometría, lenguaje y aptitudes de interacción social.

Es muy raro que veas a un niño de infantes sentado en sillas o realizando ejercicios escritos. Y todo esto lo hacen bajo un sólo principio.

“Todas aquellas cosas que aprendes sin diversión se te olvidan rápido”.

Lo más probable es que si le preguntas a cualquier finlandés sobre su educación infantil, esa persona recordará todo lo que hizo y aprendió en su época escolar temprana.

¿Cuáles son las claves de su educación? En Finlandia la educación es obligatoria sólo a partir de los 7 años; para ser maestro se necesita una calificación altísima en sus promedios de bachillerato y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social; no hay horarios diarios, sino semanales. Cada día de la semana está centrado en una actividad principal.

Los niños tienen la oportunidad de hacer lo que quieran con los juguetes disponibles en un momento dado y también tienen bloques donde los educadores los guían.

Todo esto hace que la alfabetización de los niños se logre de manera natural. Los profesores no los obligan a leer sílaba tras sílaba. De hecho, los niños comienzan devorando los dibujos y, luego, con su propia curiosidad, aprenden a leer.

Su éxito no es sólo casualidad…¡Muchos países deberían copiar el modelo de Finlandia!

Extraido de: http://www.aldeaviral.com/en-finlandia-pais-con-la-mejor-educacion-del-mundo-los-ninos-no-aprenden-a-leer-hasta-los-7-anos/
 

 

miércoles, 1 de junio de 2016

Efecto de los cuentos en el cerebro del niño

“El grado en que los padres leen y hablan con sus hijos, al mismo tiempo que les proporcionan libros de lectura infantil y juguetes cuando tiene poco más de un año puede tener efectos duraderos sobre las competencias lingüísticas del niño años más tarde”,
Efecto de los cuentos en el cerebro del niño
¿Cuál es el efecto de los cuentos en el cerebro del niño? Según estudios realizados por especialistas de estados unidos indican que la lectura precisamente de relatos activa las áreas cerebrales que impulsan el procesamiento semántico y la formación de imágenes mentales.
El estudio fue realizado por John Hutton, investigador del Reading and Literacy Discovery Center y del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center de EEUU, en la Universidad de New York, allí participaron 19 niños, con edades entre tres y cinco años, y procedentes de familias de bajos ingresos a quiénes se les fueron realizados escáneres cerebrales a niños en edad de preescolar mientras se les contaban historias. De esta forma descubrieron una mayor actividad neuronal en determinadas áreas cerebrales, en aquellos pequeños a los que se leía mucho en sus casas. Específicamente en las áreas, relacionadas con el procesamiento semántico y la formación de imágenes mentales, resultan imprescindibles para un óptimo desarrollo lingüístico y, en consecuencia, para un buen rendimiento académico a edades posteriores.
“Esto se vuelve cada vez más importante, ya que los niños pasan de libros con dibujos a libros sin ilustraciones, en los que deben imaginar lo que está pasando en el texto”,  Hutton de la American Academy of Pediatrics. 
¿Cómo fue la forma de realizar la investigación? Primero los padres de los pequeños completaron un cuestionario diseñado para medir la estimulación cognitiva en el hogar. Allí se analizaban tres áreas: la lectura de padres a hijos (acceso a libros, frecuencia de lectura y variedad de libros leídos); la interacción entre padres e hijos (incluyendo hablar y jugar); y si los padres enseñaban o no habilidades específicas a sus hijos, como contar o formas.
En el caso de los niños, se les realizaron escáneres de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), que sirvieron para medir su actividad cerebral mientras escuchaban historias aptas para su edad, a través de auriculares. Los niños permanecieron despiertos y no sedados durante los escáneres, y no recibieron ningún estímulo visual.
Los investigadores estaban interesados ​​en determinar si habría diferencias entre ellos en la activación cerebral vinculada a la comprensión de las historias, en áreas que se sabe están involucradas con el lenguaje.
¿Cuál fue el resultado del estudio?
Se descubrió que una exposición mayor a la lectura en el hogar está fuertemente asociada con la activación de aquellas áreas cerebrales que impulsan el procesamiento semántico. Estas áreas resultan críticas para el procesamiento del lenguaje oral y la comprensión lectora. Las áreas del cerebro que propician la formación de imágenes mentales mostraron una activación particularmente fuerte, lo que sugiere que la visualización juega un papel preponderante en la comprensión de las historias y en la preparación para la lectura.
A pesar de  las diversas investigaciones que han sugerido que los niños que viven en núcleos familiares de escasos recursos están peor preparados para comenzar las clases en el colegio, en éste estudio se demuestra que esta circunstancia se puede variar a través de la lectura en los primeros años de vida.
Finalmente se concluyó que, además de la lectura, es fundamental que los padres hablen mucho con sus hijos a edades tempranas para que estos tengan un óptimo desarrollo lingüístico y en consecuencia, mejores resultados académicos a edades posteriores.
Además aprender a leer pronto potencia la adquisición de otras habilidades intelectuales o que la lectura sirve incluso, para impulsar el desarrollo de la empatía en los más pequeños.
Juntos hacemos más ruido. ¿Y tú que le enseñas al mundo? Preparar a tus hijos para enfrentar al mundo, ahora es una realidad latente. Pasa más tiempo con tus hijos aprende a su ritmo, es muy importante el seguimiento que tú como padre puedes realizar con él, de ello depende su enriquecimiento al momento de aprender.

Extraido de: http://enclase.com.co/efecto-de-los-cuentos-en-el-cerebro-del-nino/

jueves, 7 de abril de 2016

Libro: EDUCAR EN CASA

Desde la Asociación por la Libre Educación buscamos conseguir, dentro del estado español, el mismo reconocimiento del que goza la Enseñanza en el Hogar en casi todos los países de la Unión Europea, porque nos encontramos en una situación de desventaja frente a otros países de nuestro entorno económico y cultural, los cuales disponen de más opciones educativas para ofrecer a sus hijos aparte de la escuela tradicional.
"Las escuelas no tienen necesariamente mucho que ver con la educación... Son principalmente instituciones de control donde ciertos hábitos básicos se deben implantar en nuestros niños y jóvenes. La educación es otra cosa muy distinta, y tiene poco lugar en la escuela",  Winston Churchill.
Introducción
Este libro es un compendio de experiencias, tanto de familias de España, como del resto de Europa, compiladas gracias a la posibilidad que nos ofrecieron desde Learning Unlimited de traducir y publicar los artículos de su libro "Learner-Managed Learning and Home Education: An European Perspective” [Aprendizaje auto-controlado y Educación en Casa: Una Perspectiva Europea], coordinado por Leslie Barson, en el que se recogen experiencias de Reino Unido, Suiza, Francia y Alemania.
Las experiencias narradas, tanto por familias españolas, socias de ALE, como del resto de Europa, son textos escritos a lo largo de los años 2006, 2007 y 2008. Dentro de las experiencias españolas, hemos querido también incluir las voces y la creatividad de algunos niños educados en casa.
Además, contamos con la valiosa aportación de estudios realizados por Paula Rothermel, psicóloga de renombrada reputación en Reino Unido, y referente obligado en el ámbito europeo del homeschooling, Doctorada por la Universidad de Durham, quien nos ofreció la posibilidad de incluir una revisión de su estudio "Educar en casa: razones, prácticas y resultados”, elaborado en 2002 y actualizado en enero de 2009 para la edición de este libro, y también con la aportación de Madalen Goiria, profesora de Derecho Civil en la Universidad del País Vasco, quien actualmente está trabajado en una tesis sobre homeschooling y flexischooling.
(...)
Azucena Caballero, Presidenta de la Asociación para la Libre Educación ALE.

Extraido de: http://www.obstare.com/49-Educar-en-Casa.html#resumen-tab

domingo, 13 de marzo de 2016

¿Vale la pena ir a una escuela alternativa o libre? ¿Aunque sólo sea los primeros años?

En la actualidad la mayoría de escuelas alternativas o libres solo abarcan hasta los 6 años de edad, etapa en que la escolarización no es obligatoria y, por lo tanto, los proyectos educativos alternativos tienen más flexibilidad y oportunidades de supervivencia.
Eso implica que muchos niños van a vivir el cambio de una escuela más alternativa hacia una primaria más convencional. Y muchos padres nos preguntamos si ese cambio es “traumático” o no, si vale la pena llevarlos si tarde o temprano van a acabar en el sistema habitual.
Matizo que uso la palabra “escuela alternativa” para englobar a distintos tipos de escuela que tienen como común denominador el respeto por la forma de ser de cada niño, sus procesos, su ritmo de aprendizaje, etc. Sería un debate extensísimo hablar aquí de las distintas tipologías de escuelas alternativas.
Quiero hablarte de este tema desde mi propia experiencia, desde lo que yo viví y sentí. Desde lo que supuso para mí ir a una escuela que, por aquel entonces, rompía moldes y cómo fue el cambio hacia una escuela mucho más convencional.
Para ponerte en situación te cuento que mi estreno con la “escolarización” fue en una escuela genial, en la que se respiraban aires de cambio. Estaba al frente Carles Parellada (si no le conoces te recomiendo buscar información sobre él y sobre la pedagogía sistémica, es una maravilla) quién lideró un proceso de transformación en una escuela pública convencional.
Recuerdo que las clases estaban estructuradas por rincones: teníamos un tobogán en clase, una casita, una tienda, una biblioteca en el altillo, sofás, teatro, mesas para pintar y crear, fogones para cocinar cuando salíamos de excursión… en la escuela había gallinas y grandes telares en los pasillos.
Escuela libre 1Es una foto pésima… de los ’80, jeje, pero se ve el tobogán, el altillo, una polea arriba… Soy la de la coleta rubia, jeje.
Los días empezaban con una “rotllana” (haciendo un corro) en la que cada uno podía expresar o contar lo que quería. Y hacíamos psicomotricidad cuando nadie sabía ni pronunciar la palabra, jeje.
Pero lo que había o no había realmente no es lo importante. Creo que lo fundamental era que se respetaba a cada niño en quién ya era, nunca se obligaba a nadie a hacer algo en concreto, la gran parte del tiempo era juego libre, que cada uno aprovechaba como creía mejor (incluso niños que venían de familias desestructuradas aprovechaban el tiempo para dormir, suena fuerte, pero es lo que necesitaban).
Me recuerdo plenamente feliz ahí, en ese lugar.
Pero mi familia se mudó y acabé en un lugar bien distinto. Una escuela 100% convencional dónde se buscaban los resultados académicos, se fomentaba la competitividad y las horas transcurrían pegados a una silla y un pupitre.
Francamente, fue un cambio brusco. No olvidaré jamás el primer día de clase, pasar de actuar libremente a estar sentada en un pupitre todas las horas del día (salvo el recreo, claro) me causó gran impresión. También el comportamiento y forma de relacionarse era distinto entre los niños. Al poco me adapté e hice mi grupo de amig@s, pero ahora, de adulta, reconozco lo distinto que fue ir a uno y otro lugar.
escuela tradicional
No quiero extenderme mucho más en las diferencias entre escuelas, solo era para que os pudierais hacer una imagen mental de cómo era cada una y comprender el cambio que viví.
EL CAMBIO DE UNA ESCUELA ALTERNATIVA A UNA CONVENCIONAL
Como ya sabrás y lo he dicho al principio del artículo también, el gran volumen de escuelas alternativas se encuentra en la franja de edad 1-6 años. Después, cuando empieza la etapa de la escolarización obligatoria las opciones caen en picado. Incluso en las escuelas tradicionales, parece que al llegar a la primaria se acaba todo el discurso más próximo al niño o respetuoso y de golpe empiezan los libros, los deberes y demás. Así que, irremediablemente, al menos de momento, muchos niños viven ese paso hacia un sistema más convencional.
En un montón de charlas y jornadas de puertas abiertas de escuelas alternativas he oído esta pregunta de parte de los padres. “Muy bien, me encanta vuestro proyecto, pero ¿a los 6 años qué? ¿Cómo va a vivir mi hijo el cambio a un sistema convencional, cuando se acabe esta escuelita tan chula?“.
Y la respuesta siempre suele ser la misma. Que como los niños han ido durante el primer septenio a una escuela respetuosa (etapa en que se sientan las bases de la personalidad)… están bien preparados para pasar a una primaria tradicional sin problemas y adaptándose estupendamente.
A mí estas afirmaciones, partiendo desde mi experiencia propia, siempre me han chirriado. No es que no crea que esos niños estén bien preparados para afrontar el cambio, pero sí me parece que partiendo de esa concepción podemos quitarle importancia a ese paso, que no deja de ser un cambio brusco o no deseado, al menos en muchas ocasiones.
Por supuesto, cada niño es un mundo y lo encajará de forma distinta, no hay reglas generales ni fijas, pero sí creo que minimizando ese paso podemos restarle la importancia que tiene o no estar atentos o abiertos al sentir del niño.
PERO SÍ VALE LA PENA IR A UNA ESCUELA ALTERNATIVA…
Sin embargo, no quiero dar la sensación de que no valga la pena ir a una escuela “libre” o “alternativa” mientras se pueda. Todo lo contrario. Siempre que me han preguntado si hubiera preferido no vivirlo… mi respuesta ha sido la misma: no cambiaría esa experiencia por nada del mundo. Lo único… es que ojalá hubiera podido ir siempre a un lugar más respetuoso.
escuela alternativa
El verano pasado tuve la suerte de conocer a Celeste Vaiana y poder charlar con ella sobre la escolarización, tipos de escuela y demás. Y me dijo algo que arrojó luz a mi experiencia y que quiero compartir contigo.
Me dijo que sí, que puede que el cambio sea duro, o que nos marque… pero lo bueno de haber ido los primeros años a un lugar en el que respeten al niño, su autonomía, sus deseos, en el que haya conexión con la familia y en el que se pueda aprender sin prisas y sin imposiciones es que ese niño puede crecer y desarrollarse tranquilo, sin presiones, sobretodo en una etapa en la que no puede verbalizar ni explicar muchas cosas de las que siente o que le suceden. De esa forma, evitamos que se queden grabadas en su cuerpo, en su inconsciente, y sin ser nombradas.
El cambio hacia una escuela convencional puede impresionar más o menos a un niño, depende de cada forma de ser, pero lo bueno es que cuando se sienta presionado, que el profesor impone el conocimiento, que se fomenta la competitividad o que sólo se evalúan los logros pero no los procesos… ese niño va a poder verbalizarlo, podrá llegar a casa y decir esto me gusta o no me gusta, me siento mal con ese estilo educativo (o no)… y los padres podrán acompañar esos sentimientos de la mejor forma posible, evitando que pasen de largo sin haberlos podido hablar, sin ponerle palabras.
En cambio, un niño de 3 años (o más pequeño aún) no puede hacer eso. Si se siente presionado o poco respetado en una escuela tradicional difícilmente va a poder verbalizarlo como si tuviera 6 o 7 años. Así que… si te preguntas si vale la pena ir a una escuela “libre”, “alternativa” o lo más respetuosa posible, aunque sea por un periodo corto… mi respuesta es SÍ, vale la pena:
– Sí porque todas las experiencias que vivirán serán un tesoro que queden para los peques.
– Sí porque a más pequeños son más vale la pena estar en escuelas que respeten sus ritmos y necesidades. Es la etapa en la que están configurando su personalidad.
– Sí porque harán el cambio hacia otro tipo de escuela estando más maduros, seguros de sí mismos, con capacidad de exteriorizar y verbalizar aquello que les disgusta.
 Sí porque haber recibido una educación viva y cercana a sus necesidades les dejará la huella de que eso es posible, de que un día lo vivieron, de que un día fueron respetados. En ellos permanecerá la esperanza de que otra educación es posible y, desde ahí, creo (o al menos deseo) podrán luchar por ese cambio el día de mañana, cuando tengan hijos o niños alrededor.
Esta es, al menos, mi experiencia. Pese a que pasé la mayor parte de mi educación en una escuela “convencional”, lo vivido durante los 7 primeros años me dejó un tesoro en las manos del que ahora, creo, también puede disfrutar el peque.
Seguro que muchas otras personas tendrán vivencias distintas a la mía pero creo que, en la gran mayoría de casos, respaldan esta idea de que vale la pena ir a una escuela que respete a los niños en su forma de ser, en sus ritmos e inquietudes, aunque solo sea durante los primeros años.
Un abrazo,
Clara
Extraido de: http://www.tierraenlasmanos.com/cambio-escuela-alternativa-escuela-convencional/