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lunes, 16 de septiembre de 2019

“Estamos creando una nueva Edad Media en las aulas”

Andreu Navarra, profesor de Secundaria, denuncia el “ciberproletariado” extendido en una generación sin léxico y con escasa capacidad de atención

Berna González Harbour
 
El mundo educativo debate sobre las horas de clase, la evaluación del profesor y los malos resultados de España en las pruebas de PISA, pero todo eso es bastante secundario en el universo de Andreu Navarra, un profesor de Lengua y Literatura de Secundaria que retrata desde las tripas de la enseñanza, a pie de aula, una realidad de urgencias más acuciantes: desde la desnutrición de un buen porcentaje de alumnos a la incapacidad de concentrarse de la nueva generación de “ciberproletariado” o la ausencia de debate sobre el futuro al que esta sociedad quiere conducir a sus jóvenes. Navarra no es un teórico, pero sí un torrente de verdades que acaba de publicar Devaluación continua (Tusquets), un latigazo contra la ceguera, una llamada de emergencia ante la degradación del modelo educativo.
“Los profesores queremos crear ciudadanos autónomos y críticos, y en su lugar estamos creando ciberproletariado, una generación sin datos, sin conocimiento, sin léxico. Estamos viendo el triunfo de una religión tecnocrática que evoluciona hacia menos contenidos y alumnos más idiotas. Estamos sirviendo a la tecnología y no la tecnología a nosotros”, afirma Navarra. “El profesor está exhausto, devorado por una burocracia para generar estadísticas que le quita energía mental para dar clase”.

El testimonio de Andreu Navarra (Barcelona, 1981), historiador, tiene el valor de quien ha impartido clase durante seis años en colegios concertados y públicos, en zonas ricas y castigadas, donde encuentra por igual “profesores heroicos” en un sistema educativo estresado por la propia sociedad de la que es espejo: hay padres ausentes porque trabajan demasiado; hay violencia; hay chicos sin comer o desayunar; hay muchos problemas mentales; y hay una generación ausente por su concentración en las redes y su identidad virtual.

“Lo audiovisual está creando una nueva Edad Media de personas dependientes de satisfacer el placer aquí y ahora, cuando la vida es muy diferente. En la vida hay que saber leer contratos, alquilar pisos, cuidar a tus mayores, criar hijos. Pero el ciberproletariado se viene abajo ante cualquier problema. Son personas que no serán capaces de trabajar porque tienen la concentración secuestrada por las redes”, dice. No es que todos los jóvenes encajen en su mirada crítica, pero sí ve el riesgo de exclusión de una cuarta parte de los alumnos en una tormenta perfecta de precariedad y vida virtual.
Describe Navarra, por ejemplo, una clase de desdoblamiento de 20 alumnos con dificultades en la que, tras preguntar, descubrió que ninguno había desayunado. “Están pálidos y se marean. Hay alumnos que no comen por trastornos alimentarios, otros por desidia de sus familias, otros por pura miseria”. Pero, a falta de profesores de apoyo y de especialistas, las patologías (ha tenido clases con un 30% con algún diagnóstico) concentran la atención de los profesores en las reuniones de evaluación e impiden pensar en los contenidos. Se ha confundido al pedagogo con el terapeuta, asegura. Y en el debate de la inclusión se ha olvidado, dice, que “lo que de verdad falta incluir es la academia”. Navarra narra cómo él o sus compañeros se alegran cuando encuentran algún libro de texto de segunda mano de los noventa y lo compran “como si fuera oro”. “En los libros de Lázaro Carreter hay explicaciones, ahora tenemos retales, flipped classroom [un método participativo que considera inaplicable con exceso de alumnos]. ¡Explica Quevedo con una flipped classroom! Lo que no puede haber es una pedagogía indecente. Tenemos a personas inteligentes, queremos una sociedad inteligente, no la rebajemos. Debemos distinguir el tiempo de la academia del tiempo de fuera, no rebajarlo. Ser alumno es importante. Ser profesor es importante. ¡Expliquemos quién es Quevedo! Quitamos la literatura del currículum y luego nos preguntamos por qué la nación es débil. ¡Es que la nación es eso! Hay que darles la oportunidad de un debate crítico”.

No todo es negativo, por supuesto. Su libro tiene tantos sumideros de problemas como signos de esperanza en experiencias posibles, dice, cuando la autonomía del profesor es respetada: talleres de poesía, microrrelatos, el recreo dedicado a tiempo de lectura como en su instituto actual, en Collbató, donde los alumnos leen y luego cuentan lo que han leído con éxito. “La clave es la autonomía del centro frente al pensamiento único, frente a las teorías panacea. En cuanto Portugal ha dado el 25% de autonomía a los centros, ha mejorado”.

El libro de Navarra recurre a Ortega y Gasset para apelar a un debate necesario antes de todo lo demás: a dónde vamos. “Si sabes a dónde vas, si abrimos un debate sobre el modelo de futuro al que queremos avanzar, después regularás la tecnología, los horarios o lo que sea, pero antes de aumentar o disminuir las horas tienes que pensar qué quieres hacer con ellas”, sostiene. Y el modelo de sociedad que convierte en héroes carismáticos a Pablo Escobar o Jesús Gil en las series; la falta de ejemplaridad de unos políticos “pillos, de ahora no te hablo, de quién la tiene más larga”; la mentalidad Fraga de “turismo y populismo que prosigue en Salou, en Magaluf, en que destrocen Barcelona” no ayuda. “Falta reflexión sobre la sociedad que queremos, por qué no apostamos por un MIT español, por exportar literatura, ingeniería patentada aquí y no exportar ingenieros”.

Pero “el papel de ascensor social de la educación está fracasando y estamos creando bolsas de guetos, de personas sin futuro”. Menciona también el maquillaje de la ignorancia que practican los colegios para mejorar la estadística. E insiste una y otra vez en la incapacidad de fijar la atención, gran carencia de una nueva generación con fotos en las redes, pero sin memoria. “Hemos conocido varios capitalismos y ahora mismo estamos en el capitalismo de la atención, en una economía de plataformas que mercantilizan tu atención. Si estás viendo unos mensajes, alguien gana dinero y si ves otros, lo gana otro alguien. No podemos repensar la educación si no pensamos cómo devolver la atención a las aulas, el regreso del mundo virtual. Ahor
a no podemos ensimismarnos, como defendía Ortega, porque todo es ruido, la política es gritos, eslóganes, nadie piensa, nadie escribe, todo es tontería y eslogan y eso ha llegado a las aulas: lo simplista, lo binario, el bien y el mal”. Los Steve Jobs o Zuckerberg, recuerda, recibieron educación analógica. Y los gurúes tecnológicos mandan a sus hijos a colegios analógicos. Es por ello por lo que, concluye, “hasta que arreglemos la sociedad, no podremos arreglar el sistema educativo”.

Extraido de: https://elpais.com/sociedad/2019/09/13/actualidad/1568391777_889106.html?fbclid=IwAR3hAKD56BUCDpOrug8Xl-Cutia3mxKqoWj_UrykQypD-6F6MXeNAzUHDks

miércoles, 21 de junio de 2017

Los colegios se rebelan

Centros escolares sin asignaturas, sin libros y con libertad para los alumnos. Cada vez más colegios optan por pedagogía alternativa. Los resultados son tan sorprendentes como los métodos

 

El barrio de la Ventilla, en Madrid, está escondido. El Paseo de la Castellana, la avenida de Asturias y el parque de La Ventilla lo encajonan y aíslan del resto de la ciudad. En ambas calles, en los años 60, levantaron grandes edificios de viviendas para que, cuando uno entrase en Madrid por el norte, no viese desde la ventanilla la pobreza de La Ventilla.

Hoy sigue siendo un barrio popular y humilde. Y, desde hace unos años, está custodiado por las cuatro torres; cuatro rascacielos que se yerguen sobre las casitas de ropa tendida en la ventana y teja gastada. En el corazón del barrio, con el recreo a los pies de los rascacielos, existe un colegio llamado Centro de Formación Padre Piquer. Parece un cole de barrio más. No lo es.

De Madrid a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, solo hay un salto. El necesario para girar en un cruce improbable desde una carretera comarcal en pleno corazón de las Rías Baixas. Tras dos curvas y un par de baches, se llega al CEIP Viñagrande-Deiro. Otra vez, desde fuera, nada especial.

Ambos, Padre Piquer y Viñagrande, son dos de los -cada vez más numerosos- centros y colegios que imparten una educación alternativa en España. ¿Aulas fijas, asignaturas y libros de textos? Eso es pasado en estos lugares.

“Aquí trabajamos con ámbitos, no con asignaturas”. Lo explica en el laboratorio del colegio Ángel Serrano, director general del Padre Piquer, un centro que es concertado y propiedad de la Fundación Montemadrid. A él acuden alumnos a partir de 12 años, un desafío añadido en lo que a pedagogía alternativa se refiere. “Tenemos el ámbito socio-lingüístico y el matemático-científico. No tenemos asignaturas ni libros de texto, trabajamos con material digital, en grandes grupos de unos 60 alumnos y con tres o cuatro profesores. Llevamos a cabo proyectos y trabajos en los que el alumno tiene la iniciativa y el profesor le va guiando. Tienen un margen de libertad muy amplio, ellos deciden por dónde avanzan. Y encima con adolescentes, cuando lo habitual es que este tipo de metodología se implemente en educación infantil”.

Y así funciona la educación infantil en el Viñagrande, colegio público. Su director es Javier García, un joven que, hace tres años, a punto estuvo de abandonar su carrera docente. “Entré en este colegio y me encontré a profesores desmotivados y alumnos sin energía. Tenía dos opciones: o me iba o cambiábamos esto de arriba a abajo”. Y lo cambiaron.

Javier y su equipo empezaron a tirar muros y tabiques para proporcionar espacios abiertos. “Y más que tiraríamos su pudiésemos”, dice. Abandonaron los libros de texto y las asignaturas. Y mezclaron a los alumnos por edades. Los de primero y segundo trabajan juntos, igual que los de tercero y cuarto y los de quinto y sexto. En su caso, la materia de enseñanza se clasifica por contextos. Tienen cuatro: el humanístico, el literario, el matemático y el científico. “Los niños van participando en proyectos, no seguimos las lecciones de un libro. En el proyecto, además de aprender la materia, la trabajan en distintos ámbitos, hacen reportajes, la tuitean, intercambian ideas… La diferencia con lo que hacíamos hace años es abismal”.

En ambos centros la atmósfera está lejos de la que un niño de los años 80 (ni hablar si nos retrotraemos más) sentía al entrar en su colegio. Mientras cruzamos el patio del colegio Padre Piquer, podemos ver a dos niñas pintando sobre sendos caballetes mientras otros chicos juegan al tenis y, de fondo, un tercer grupo completa un mural en una pared. Un ambiente renacentista en pleno barrio popular de Madrid.

En el Viñagrande nada parece un colegio. Las aulas son amplias, luminosas y están llenas de estímulos: libros, ordenadores, murales, pizarras, juguetes, un supermercado de plástico, fotografías, cámaras de vídeo, tablets, trípodes… Los niños se mueven de un espacio a otro, sin aparente orden ni concierto. Una profesora pasa descalza por el pasillo. “Y, sin embargo, están trabajando”, dice Javier. “Están trabajando muchísimo. Cada chaval está en un proyecto y el profesor les va orientando y ayudando. Tienen que completar los proyectos de la misma forma que antes tenían que aprenderse la lección. Solo que la forma es muy distinta”.

Echando un ojo en los alumnos se perciben niños y niñas llenos de energía, ansiosos por completar proyectos. “Sentar a un niño a las 9 de la mañana y pretender que te esté escuchando cinco horas es absurdo”. Por eso, en Viñagrande, lo primero que hacen los alumnos al llegar es una hora y media de ritmo, movimiento y gimnasia. María Castro, profesora de Educación Física, lo explica. Y en su discurso emplea términos como “sinapsis, corteza cerebral, hemisferios, reflejos primitivos, psicomotricidad…”. Y lo que María cuenta es que “un niño de 6 años es puro movimiento. O los estimulamos o los medicamos en nombre de la hiperactividad para que estén seis horas sentados en silencio”.

Las nuevas corrientes

Padre Piquer y Viñagrande aplican metodologías alternativas a las habituales en el sistema educativo español. Cumplen la ley y son sometidos a inspecciones continuas. El resultado es el mismo, los alumnos salen formados. Lo que cambia es la forma.

Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, define este genérico y amplio concepto de pedagogía alternativa como “hacer las cosas de manera muy flexible. Encontrar lo que motiva a los alumnos y trabajar con eso”.

Eulàlia Torras, doctora y profesora de la Universidad Internacional de Valencia, añade que “las propuestas de la educación actual no son contrarias a la educación tradicional, al contrario, las bases se encuentran en modelos de ciencias de la educación que venimos utilizando desde hace muchos años. La innovación pone énfasis en las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Existen distintas escuelas o métodos, la mayoría de ellos creados a principios del siglo pasado. Uno de los que más éxito está teniendo es el de la escuela de Waldorf, en el que la autorrealización el alumno es el objetivo prioritario. No existen asignaturas ni libros y los niños no aprenden a leer ni escribir antes de los 7 años, ya que emplean ese tiempo en jugar y desarrollarse.

La pedagogía Montessori, de origen italiano, deja libertad al niño y el profesor se convierte en observador. El método Regio Emilia, también italiano, se basa en experiencias reales y el Changemaker busca la transformación social mediante la creatividad. Hay muchos más métodos: Doman, Kumon, Amara Berri… Todos se caracterizan por diferenciarse de los métodos tradicionales y por dar mayor autonomía y libertad al alumno y al sistema de enseñanza.

Explica Eulàlia Torras que, básicamente, todos los métodos responden a tres tendencias: “el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo. El constructivismo es actualmente el que cuenta con un mayor número de modelos educativos”.
"No somos hippies"

“Hay padres que creen que aquí somos hippies. Y de hippy ya me dirás tú que tengo”, dice Javier riendo, a la entrada del Viñagrande. “Una cosa es que el alumno sea más libre aquí y otra que haga lo que quiera. No. Aquí estamos constantemente vigilando, atendiendo y supervisando a los alumnos para que rindan al máximo”.

De hecho, los métodos de evaluación del Viñagrande son más rigurosos que los de colegios tradicionales. “Les calificamos a diario. Valoramos cómo desarrollan sus proyectos y tienen notas cada día. Lo que pasa es que ponemos el foco en lo positivo, en lo que se les da bien, e intentamos potenciarlo. Realizamos informes para los padres y siempre empezamos por lo bueno, por lo que se le da bien al alumno. Para que los padres se estimulen”.

En el Padre Piquer también se han encontrado con la desconfianza de algunas familias cuando, en el año 2003, instauraron su nueva metodología de trabajo. Mónica Díaz-Masa es la coordinadora del Aula Cooperativa Multitarea del colegio. “Desde que implementamos este método, solo dos familias han sacado a sus alumnos del centro. Normalmente, las familias que desconfían de este sistema, son familias con niños de muy buenas notas, que temen que si viene a un centro así empeore su rendimiento”. Sin embargo, los datos del Padre Piquer son claros: 85% de éxito escolar (graduados) y un absentismo de solo el 0,7%, uno de los más bajos de España.

Y eso en un centro con 1.100 alumnos en el que el 77% de ellos están becados. Es decir, la mayoría procede de familias de clase media y baja y con riesgo alto de abandono escolar. Por si fuera poco, en el Padre Piquer hay niños y niñas de 34 nacionalidades distintas y ocho religiones. Todo un mosaico que, para sorpresa de muchos, funciona. “A los tres meses ya notamos un cambio bestial”, dice Ángel. “A los padres que nos muestran dudas, además de explicarles en qué consiste esto, les mostramos los datos. Y son incontestables”.

Más allá de desconfianzas u opiniones, está la ley. Todas las escuelas del territorio español deben adaptarse al sistema educativo, dependiente tanto de la administración central como de las autonómicas. Este sistema obliga a incorporar competencias básicas, tales como comunicación lingüística, matemáticas, ciencia, iniciativa, civismo, etcétera. Mientras se logren estas competencias, la ley es flexible en el cómo.

Tanto el Padre Piquer como el Viñagrande, al igual que el resto de colegios de España, reciben inspecciones períodicas y deben responder ante sus respectivas Consejerías. “Ven que nuestros sistemas están funcionando y no tienen motivos para ponernos obstáculos. La administración es favorable a ir evolucionando”, explica Javier García.

Una evolución que parece inevitable. El sistema de hace solo dos décadas ya no sirve para los niños del siglo XXI. “Muchos padres imaginan la educación de sus hijos tal y como fue la suya, pero al igual que no es lo mismo ir al médico hoy que hace 40 años, tampoco la educación es igual. Los sistemas de nuestros padres no responden a las necesidades de los niños de hoy”, explica Carmen Pellicer. “Los centros con metodologías innovadoras son los que están mostrando menor tasa de absentismo escolar y menor fracaso. Eso significa que están funcionando”.

Extraida de: http://politica.elpais.com/politica/2017/06/02/actualidad/1496414454_917724.html

viernes, 15 de febrero de 2013

Los beneficios del ‘piel con piel’

  • Solo la mitad de los hospitales tienen acceso abierto las 24 horas a los padres de prematuros

  • Esta práctica ahorraría costes, dicen los expertos

Los centros hospitalarios que permiten la entrada libre de los padres a las salas donde están sus hijos recién nacidos recibiendo cuidados médicos apenas llegan a la mitad de todos los que hay en España. Solo un 48% tienen un acceso abierto las 24 horas del día y un 23% limitan el contacto entre padres e hijos a cinco horas diarias o menos. Lo denuncia la asociación El Parto es Nuestro, pero no porque pretendan que se cumplan unas condiciones que a ellos les gustarían, sino porque son recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“A pesar de ello se ha avanzado mucho. Hace seis o siete años solo un 10% de las unidades neonatales estaban abiertas a los padres, sin restricción alguna”, ha dicho Carmen Pallás, jefa del servicio de Neonatología del hospital 12 de Octubre (Madrid), uno de los pioneros. Cuando además del acceso abierto, un hospital permite a los padres que sumen sus cuidados a los de médicos y enfermeros (cuidados canguro, piel con piel) y favorece la lactancia materna a demanda entre otras atenciones, obtiene el sello europeo Nidcap. Lo han logrado el 12 de Octubre y el Vall d’Hebron (Barcelona). Solo nueve centros están distinguidos en toda Europa con este marchamo de calidad.

En España aún hay camino por andar, y más en los centros privados, donde solo un 23% cumplen esos tres requisitos, mientras que los públicos están 10 puntos por encima. Aragón, Madrid, Cataluña y Andalucía son las comunidades más avanzadas al respecto, según el estudio efectuado por El Parto es Nuestro.

Afortunadamente, la crisis nada tiene que ver con la implantación de sistemas como este. “Al revés, los padres nos piden antes el alta de sus hijos prematuros, porque están acostumbrados a tratarlos, han perdido el miedo, tienen confianza. Hicimos un estudio económico y se ahorran 6.000 euros por prematuro ingresado”, asegura Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del hospital Joan XXIII de Tarragona, miembro del comité de lactancia materna en la Asociación Española de Pediatría y profesor de la Universidad Rovira i Virgili. Hay mucha y sólida evidencia científica de las ventajas que estos cuidados permanentes de los padres reportan al niño prematuro o al recién nacido enfermo. “Esto ya no es discutible, no es solo una cuestión de rentabilidad, es que son buenas prácticas, es lo correcto. A un compañero que se fue a Estados Unidos en los ochenta lo que más le llamó la atención es que allí las puertas estaban abiertas para que la familia cuidara del bebé”.

La doctora Pallás considera, igualmente, que solo es cuestión de cambiar la mentalidad. Sabe que a algunos colegas les resulta difícil, que no creen que la función del médico vaya más allá de la curación del bebé. “Ese es nuestro objetivo, claro, pero también intentamos con el método canguro que no se pare el desarrollo del niño, que continúe como si estuviera en el útero, con unas condiciones de luz y de silencio adecuadas, por ejemplo. El vínculo con los padres es una cuestión compleja, no es el amor, sino lo que determina la supervivencia de la especie”, afirma.
Pallás asegura que, en esta ocasión no se trata de falta de apoyo institucional, que lo tienen de todas las Administraciones. Y se han impartido cursos, charlas, jornadas, para que los profesionales vayan avanzando por este camino. Entiende Pallás, sin embargo, que estos cambios deben venir de los responsables de los servicios de neonatología. “El personal debe acostumbrarse a trabajar codo con codo con los padres, que no son meras visitas, sino que se debe delegar en ellos algunos de los cuidados, que el hospital no puede arrebatarles. El contacto piel con piel mejora la cantidad de leche de la madre, que para estos niños es vital, y disminuye su nivel de estés y ansiedad, los críos mantienen mejor la temperatura y ganan peso más fácilmente. Por no hablar del efecto analgésico: está comprobado que cualquier procedimiento [coger una vía, por ejemplo], si lo haces con el niño sobre la madre les duele menos, lo hemos medido con escalas de dolor”, afirma Pallás.

En el hospital Puerta del Hierro (Madrid), un centro con la acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento), trabaja Ibone Olza, psiquiatra infantil. Allí hay salas para padres, “para echarse una siestecita o calentarse la comida, y tienen una silla confortable al lado de sus bebés”. A veces recurren a voluntarios para que cuiden de los hermanos mientras los padres atienden al recién nacido, porque han llegado de fuera de la capital y no tienen con quién dejarlos. “Muchos de los trastornos de ansiedad en niños de ocho o diez años que fueron prematuros se debe a la separación de sus padres en los primeros días de su vida. Les puede dejar secuelas que salen a la luz en la adolescencia, trastornos del vínculo, del sueño”, dice Olza.
Tampoco los padres se libran de aquel desasosiego. “Al año y medio del ingreso de sus hijos es frecuente en la mitad de los padres que se dé estrés postraumático, insomnios, pánicos”, afirma la psiquiatra.

De poco sirve la mirada de una madre o un padre detrás de un cristal. La Carta Europea de las Niñas y Niños hospitalizados, aprobada por el Parlamento Europeo en 1986, recoge expresamente “el derecho del niño a estar acompañado de sus padres o de la persona que lo sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos, sino como elementos activos de la vida hospitalaria”.



Extraido de: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/11/actualidad/1360606145_725554.html

martes, 5 de febrero de 2013

CRÍTICA AL SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL EN EL PROGRAMA DE JORDI EVOLE

El pasado 3 de febrero comenzó la nueva temporada del programa Salvados que presenta el magnífico Jordi Evole. En esta ocasión lo dedicó al problema de la educación en España que, en el ranking mundial, no pasa del puesto 34, y no por esto de la crisis, está en ese puesto desde finales del pasado siglo pero cada vez vamos a peor, y no parece que la cosa mejore a tenor de la percepción que la población tiene de la educación en el país.

Lo cierto es que siempre que se publica dicho informe se repite lo buena que es la educación finlandesa, pero cuando se enumeran las características de dicho sistema todos los sectores implicados, o casi todos, empiezan a esgrimir que no se puede importar un sistema, que son tan buenos en educación porque tienen otra cultura, el frio, etc. y así otros tantos argumentos, motivados, en mi opinión, solo por una razón, el miedo al cambio. Nadie, ni maestros, políticos, familias, etc. quieren ceder y empezar a trabajar por el mejoramiento de la educación, y asumir los cambios que esto conlleva, siempre ven que los otros sectores son los que deben cambiar, no ellos, y así, ese círculo vicioso acaba en que no se haga nada, o se realicen los siete proyectos educativos que llevamos desde el comienzo de la democracia y que no han servido para mucho.

Es por eso que hay que felicitar a Jordi Evole por ir a Finlandia y exponer in situ como se educa allí y que veamos que no son extraterrestres, sólo ciudadanos involucrados socialmente y que desean un país donde vivir de manera feliz, plena y responsable. Es una pena que no durara más y pudieran explicar con más detalle alguno de sus particularidades, como que los niños no empiezan a aprender a leer y escribir hasta que entran en la primaria, no en infantil, y que ésta etapa empieza a los siete años, y no antes, como aquí.

Les dejo el video promocional de este programa y el enlace del programa completo en la web de la Sexta.

También les dejo el listado con el ranking mundial en educación.

A ver cuando se empieza a demandar esta manera de educar en el país, mientras, suframos el que hay.

Z. T.
 
Avance del programa:




Enlace al programa completo:

 

Gráfico del último informe PISA
 
 
 

viernes, 25 de mayo de 2012

Que el parto natural no sea excepción

Una mujer embarazada no es una enferma. Sin embargo, la culminación de ese estado, el parto, se ha convertido en un acto muy medicalizado. Quirófanos llenos de personal, bisturís, camillas... Una instrumentalización que en ocasiones deshumaniza uno de los momentos más humanos de la vida: el nacimiento. La lucha por reducir la mortalidad infantil y materna instauró en los hospitales españoles muchas rutinas que favorecían la práctica médica. Y se salvaron vidas. España tiene hoy una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo. Pero aunque la realidad social y médica han cambiado, algunas de esas prácticas perviven a pesar de que con el paso de los años han demostrado ser no solo ineficaces sino incluso perjudiciales. Algunos paritorios españoles todavía abusan, frente a las recomendaciones oficiales, de la episiotomía (incisión en el periné para ampliar la apertura vaginal), los enemas y la oxitocina para estimular las contracciones. Por no hablar de que la tasa de cesáreas supera aún en un 7% lo recomendado por los estándares internacionales.

Mientras tanto, cada vez son más las madres que quieren terminar su embarazo de manera natural, con la mínima intervención posible. Eso implica desde elegir la postura menos incómoda para dar a luz hasta decidir si quiere anestesia epidural. Se trata, tal y como aconsejan los expertos, de dar libertad para lograr un parto respetuoso con el proceso fisiológico y lo menos instrumentalizado posible; eso sí, con garantías. Para evitar la medicalización excesiva desarrollada durante años, el Ministerio de Sanidad aprobó en 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, un documento dirigido a profesionales y centros de salud. Su avance, sin embargo, es lento y desigual.
El primer estudio sobre la evolución de la estrategia, elaborado en 2011 y pendiente de publicación, muestra que, a pesar de la recomendación, en el 53,3% de los partos de inicio espontáneo aún se administra oxitocina durante la dilatación —algo que solo se aconseja en el 10% de los casos—. Y en el 41,9% se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de los partos. Hábitos arraigados que cuesta alterar.

Isabel Espiga, coordinadora institucional del plan de Sanidad, reconoce que aún falta mucho para desterrar por completo ciertas prácticas. “Esto es un cambio de paradigma y exige tiempo”, dice. Por eso, la implantación es tan desigual entre regiones, hospitales e incluso dentro de un mismo equipo médico. El cambio no es solo de modelo asistencial, también de mentalidades que asocian el parto poco intervenido con un acto tremendamente doloroso y traumático propio de otra época. “Respetar el proceso natural es beneficioso para la mujer y para que la criatura tenga una bienvenida al mundo menos traumática. Pero para eso hay que dar a las mujeres los cuidados necesarios para que puedan desarrollar su potencial en el parto”, dice Espiga.

No se trata de sufrir por sufrir. Ni de abandonar a la mujer. Sino de guiarla para que tenga el mejor parto posible. Sin olvidar que los partos más intervenidos suelen tener más consecuencias para la salud, y procesos de recuperación más largos. “La parturienta es una persona sana. Introducirla en un proceso de medicalización excesiva le da todos los problemas asociados a los procesos médicos”, incide Francisco José Pérez, responsable del programa de humanización de la atención perinatal de Andalucía. “El parto, en principio, es un proceso fisiológico normal para el que la especie humana está preparada; por eso no es admisible medicalizar cuando no hace falta”, afirma.
García explica que no se refiere a dejar de lado prácticas que la evidencia científica ha demostrado como positivas. Sino a evitar aquellas que se hacen y son dañinas. La episiotomía, por ejemplo, solo está recomendada para partos con problemas o en los que el bebé es muy grande. A pesar de eso, ratifica Espiga, se extendió de forma preventiva porque se pensó que evitaba desgarros, aunque en realidad los favorece. En el 4,7% de los partos que la utilizan se producen desgarros de tercer y cuarto grado —que pueden causar desde incontinencia urinaria hasta dificultad en las relaciones sexuales—, frente al 1% en partos sin episiotomía, según los datos de Sanidad. Lo mismo ocurre con el rasurado púbico, que no solo no previene infecciones (como se pensaba) sino que las favorece.
¿Está la epidural reñida con el proceso fisiológico del parto? Los expertos recomiendan que debe ponerse solo cuando la mujer lo requiera. Y eso en España es la mayoría de las veces (el 72,2%). “Además, debe informarse a la mujer de que hay otros medios para combatir el dolor: masaje perineal, que la mujer pueda caminar y tener acompañamiento, acupuntura...”, dice Espiga.

Rebeca Plías eligió esta anestesia en el primero de sus embarazos. En el segundo, hace un año, prefirió un parto sin ella. “Fue muy satisfactorio, para mí y para mi pareja, que me acompañó en todo momento”, explica. Esta mujer de 35 años se había preparado, había leído todo lo que caía en sus manos y quería un parto no instrumentalizado. Pudo conseguirlo, caminó por los pasillos del hospital, escogió la postura — “Yo parí medio sentada medio agachada”, ríe— y nada más dar a luz experimentó el contacto piel con piel con su niño. Una práctica que los expertos definen como “fundamental” para favorecer la lactancia materna y el vínculo madre-hijo, pero que solo se hace en el 50% de los casos. Plías está contenta con sus dos partos. “Ambos fueron buenas opciones”, dice.
Claudia Pariente, coordinadora de comunicación de la asociación El Parto es Nuestro, afirma que todas las elecciones son respetables. “Hay solo dos maneras de atender un parto: bien y mal. La buena aplica las recomendaciones científicas y los protocolos acordados; la mala supone seguir usando protocolos antiguos que no se rigen por la evidencia científica y que ponen en riesgo al bebé y a la madre”, dice. Explica que su asociación no habla de parto natural, sino de parto normal frente a parto intervenido. “Hablar de parto natural puede evocar cierto naturismo; y no es en realidad así. Eso lleva a las mujeres a creer que parir normal es hacerlo sin epidural, cuando de lo que se trata es de no medicalizar innecesariamente el parto”, explica. Pariente sostiene que en España aún queda mucho por hacer, está la teoría, pero falla la práctica.
Y uno de los principales fallos, explica Longinos Aceituno, responsable de la maternidad del hospital de Huercal-Óvera (Almería), es que muchas mujeres llegan al parto desinformadas. “Algunas no conocen que hay otras formas de combatir el dolor, lo que les lleva a pedir la epidural con ligereza. Otras tienen miedo y desean que su parto sea corto, lo que implica más intervención”, dice. Su hospital pionero en implantar programas de parto fisiológico, que se han ido extendiendo hacia otros muchos lugares. La clave de todos es que se intervenga lo menos posible. “Algunos de los que defienden el parto medicalizado dicen que es porque es más seguro, pero no es cierto. Si a la mujer no le hace falta oxitocina, por ejemplo, por qué ponerla”, plantea.
El ginecólogo pone un ejemplo gráfico: la típica imagen de una mujer pariendo en la cama (o en el quirófano) boca arriba —lo que se conoce como litotomía— y con las piernas en alto. Una postura que en realidad se ha demostrado poco adecuada para el parto, porque dificulta la capacidad de la expulsión.

Olga López, supervisora de paritorios del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, cuenta que en sus paritorios las mujeres pueden elegir la postura que más les conviene. Pueden hacerlo incluso si se les aplica anestesia epidural (cuando tienen más problemas para expulsar) porque la práctica ha demostrado que hay algunas posiciones que pueden adoptar. Además, están empezando a introducir otros elementos, como la aromaterapia o la música. “Intentamos crear un clima donde la pareja esté a gusto. Con habitaciones agradables en las que se puede poner música, graduar la luz. Allí las mujeres van dilatando, paren y luego hacen el puerperio inmediato. Todo en el mismo espacio”, explica. Algo vital, según los expertos. Porque uno de los peores lugares para parir es, precisamente, un quirófano con luz, incómodo y rodeado de gente. Un ambiente que, unido a los nervios, favorece la segregación de adrenalina, que combate la oxitocina y dificulta el proceso.
Para López, una de las claves para que el proceso sea más humano es que, como el suyo, sean las matronas quienes dirijan los paritorios en vez de ginecólogos. “Es una forma de hacer el momento más íntimo y favorecedor”, dice. Aunque a dos pasos hay un equipo médico de apoyo.
La escritora Laura Gutman, que ha tratado en distintas ocasiones el tema del parto fisiológico, destaca esa importancia de la intimidad en el proceso. Para ella, los partos deben producirse en un lugar “femenino y acogedor” y estar asistidos por alguien que conozca y quiera a la mujer, y que la ayude a afrontar el trabajo del parto. “Si preguntáramos cómo habría que tener la primera experiencia sexual, ¿qué responderíamos? ¿En un hospital monitoreado por médicos? ¿o en la intimidad del cariño, la paciencia, la entrega, el dolor y el amor?”, plantea.
Clara Campos quizá se hubiera planteado acudir a un hospital —de hecho existen casos de turismo de alumbramiento, madres que se trasladan a hospitales con programas de parto respetado para dar a luz allí—, pero las opciones que halló no le convencieron. Así, escogió dar a luz en casa. “Y fue estupendo. Caro pero maravilloso”, afirma. Y casos como el de Campos, que huyen de la oferta pública, se dan. Algunos por decisión convencida. Otros por falta de opciones.
Aceituno y López explican que lo más importante es dar a luz en un entorno especializado que permita reaccionar pronto. “Hay que tener cuidado; por eso lo más adecuado es ir a un hospital que tenga un programa de parto respetado. Se puede parir como en casa, pero con la seguridad de un centro médico con personal específico”, dice López.
El parto en casa es una opción minoritaria en España, pero en otros países, como Holanda, se ha normalizado y es una prestación pública más. Eso sí, con personal y medios especializados. Al mismo ritmo están proliferando en Francia y Reino Unido casas de nacimiento, centros cálidos dotados de personal y medios ideados solo para partos. Opciones que tratan de dar respuesta a una necesidad: la de decidir sobre el embarazo y el parto. Normal o instrumentalizado. Y que sea la mujer la que decida cómo lo quiere vivir.

jueves, 14 de octubre de 2010

Entrevista: Primera Hora- Pedagogía Waldorf

Les dejamos esta entrevista sobre pedagogía Waldorf en España. Ojalá se extienda para que cambiemos el chip de la educación.

lunes, 1 de marzo de 2010

Sólo entre un 1 y un 2% de las mujeres optan por el parto natural

EFE
LAS PALMAS. Entre un uno y un dos por ciento de las mujeres que dan a luz en España optan por un parto natural sin necesidad de aplicar anestesia epidural y oxitocina, cifra que en los países del norte de Europa se eleva a un 20 y un 30 por ciento, según el especialista José Ángel García.
García, jefe del departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, ha opinado que es necesario cambiar esta tendencia en España y primar el parto natural, y ha reivindicado la intervención médica y tecnológica sólo cuando sea necesario por existir riesgos para la salud de la madre o del bebé. El especialista ha lamentado que España de nuevo esté por detrás de otros países europeos que ya han corregido el mismo error que comete ahora la población española.