jueves, 19 de marzo de 2009

Si las nanas no funcionan, pruebe con un masaje

Antes de dormir, unos minutos de masaje pueden ayudar al bebé a conciliar el sueño y a los padres a dormir durante más horas seguidas. Hasta ahora se conocían los beneficios de los masajes infantiles como relajantes, antidepresivos, e incluso para aumentar la interacción materno-infantil. Ahora, por primera vez, se señala que pueden incluso regular el ritmo circadiano del neonato, facilitando la conciliación del sueño.
Un grupo de científicos de la Universidad de Haifa , en Israel, ha sido el primero en cuantificar los efectos de los masajes nocturnos en bebés midiendo la producción de melatonina, una hormona reguladora del sueño que se segrega durante las horas nocturnas. El sistema circadiano, el reloj biológico por el que el ser humano se ajusta a los ciclos de 'día-noche', es el encargado de controlar la secreción de melatonina.
Según explican estos investigadores, los masajes antes de la hora de dormir pueden servir al bebé como un potente identificador de tiempo, de manera que les permite coordinar más fácilmente su propio sistema circardiano con las señales ambientales que le rodean.
Inactivos durante la noche
Veinte madres con bebés recién nacidos (entre 10 y 14 días de vida) participaron en este estudio, publicado en el 'Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics'. Al cabo de las seis-ocho semanas de terapia, se empleó un sensor para evaluar los niveles de actividad diurna y nocturna de los bebés. Sólo la mitad de las madres masajeó al bebé antes de acostarlo y fueron precisamente estos niños los que se mostraron más inactivos durante las horas nocturnas, además, sus ritmos de actividad diurna-nocturna se alinearon con los de sus madres. Por el contrario, los niños que no habían recibido masajes estuvieron más despiertos durante la noche.
El ensayo también midió los niveles de melatonina, y se pudo comprobar cómo estos aumentaban durante la noche entre los niños del grupo de masaje. Las conclusiones añaden que es posible que las propias madres modificasen su actitud hacia el bebé a consecuencia de los masajes y de los cambios de los ritmos de sueño del niño.
El masaje infantil es una antigua tradición en muchas culturas del mundo, y se basa en la filosofía que asegura que el tacto logra crear una mayor interacción entre la madre y el niño. Para llegar a este grado de conexión la madre debe masajear suavemente la espalda y el vientre del bebé trazando pequeños círculos. Además, se puede extender el masaje a las extremidades, con suaves movimientos en verticales, como si se estuviese 'ordeñando'.
Fuente: El Mundo

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