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martes, 29 de enero de 2013

La Educación Prenatal y la paz mundial (Parte 1)

Este bello video, que es una primera parte, de la Asociación Nacional de Educación Prenatal nos ayuda a comprender lo importante de la vida intrauterina como primer espacio para la paz en el mundo. La paz que nace en nuestro interior para manifestarse luego en nuestro comportamiento.


martes, 13 de diciembre de 2011

"La paz en el mundo empieza en el vientre de la madre"


Entrevista Evânia Reichert, psicoterapeuta familiar.




¿Qué es un niño? Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.



Fabuloso.


Si los adultos no lo impiden.




¿Boicoteamos a los hijos?


Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desplegar todas sus posibilidades.





Quizá educar sea eso...



¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño




¿Dejándole a su aire?



No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.




Poniendo límites, ¿no?



Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!





¿Maltratamos a nuestros hijos?


¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!




Mujer…


Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros niños!






¿Tanto?


Los hogares albergan las mayores violencias consentidas.




¿Con qué consecuencias?


Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos...




¿Cómo evitar eso?


Con conciencia: ayudarlos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!




¿Y cómo modelar a un niño sano?


Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.






¿Qué dice la neurociencia al respecto?


Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.





¿Sí?


¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, cosquillas, abrazos, pedorretas, achuchones... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!




O sea, que ese cerebro será más rico.


Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado... ¡te hará más inteligente! A más amor recibido, más inteligencia futura.




¿Qué se entiende por respeto al niño?


Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.





Ponga un ejemplo.


De los 1,5 a los tres años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!




¿Y qué es?


Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos no es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.




¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los “noes”?


A partir de los 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí hay que estar vigilante para evitar filiarcados.




¿Qué es eso?


Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga un lugar!



¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?


De los tres a los seis años se desarrolla la pulsión sexual a la par que la epistemofílica.




¿Qué pulsión es esa?


Curiosidad de saber, de conocer, de explorar: si reprimes la pulsión sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!




¿Qué hicieron mal sus papás?


Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares... Eso me ha hecho emprendedora, pero también sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina...






El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento...


Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMSanticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!




Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.


Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!




¿Sí?


Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.



Extraído de: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110518/54156343437/la-paz-en-el-mundo-empieza-en-el-vientre-de-la-madre.html


miércoles, 7 de octubre de 2009

Comer muchos dulces de pequeño induce a ser violento de adulto

Los niños que comen dulces y chocolates todos los días son más propensos a ser violentos durante su vida adulta, según un estudio de la Universidad de Cardiff en Reino Unido que se publica en la revista 'British Journal of Psychiatry'.

Una investigación de casi 17.500 participantes del Estudio de Cohorte Británico de 1970 descubrió que aquellos que comen diariamente golosinas eran más propensos a ser encarcelados por violencia a los 34 años. El estudio es el primero que examina los efectos a largo plazo de la dieta infantil sobre la violencia adulta.

Los investigadores descubrieron que el 69 por ciento de los participantes que eran violentos a los 34 años habían tomado dulces y chocolate casi todos los días durante su infancia en comparación con el 42 por ciento que no eran violentos. Después de tener en cuenta otros factores se mantuvo el este vínculo entre consumo de dulces y violencia.

Según apunta Simon Moore, director del estudio, "nuestra explicación favorita es que dar a los niños dulces y chocolate de forma regular podría impedirles aprender cómo esperar por obtener algo que desean. Incapaces de aplazar la gratificación podrían tender a una conducta más impulsiva, lo se asocia en gran medida con la delincuencia".

Los autores concluyen que esta asociación entre el consumo de golosinas y la violencia necesita ser más investigada y que dirigir recursos para mejorar la dieta infantil podría mejorar la salud y reducir la agresividad.

miércoles, 15 de abril de 2009

"La frustración innecesaria en la infancia." por Yolanda González

Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia, se nos enseña a soportar la frustración. Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no logran tener ningún límite a su demanda (“perversos polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales y no adaptados. Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien: "No lo cojas en brazos" "No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo". "No transijas, pues se subirán a las barbas". Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser "Duros", que no fuertes. Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros "porque la vida es así". Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector, y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración...?.
Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMAS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿ A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? A quién le hace daño el amor? Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo. Consumismo de la Tv. no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías. Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar.
Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizacíones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo "normal" y estadístico para la sociedad actual , ignorando y desconociendo lo que pudiera ser "lo sano". Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor) , es negarnos una experiencia esencial en la vida: Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida. Es lo que posibilita el vínculo. El apego seguroLos padres, y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio.
Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese " hilo mágico" como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.-Ese "hilo mágico", se llama VÍNCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.

martes, 14 de abril de 2009

Sólo dos hospitales de la Comunidad Valenciana realizan los partos naturales prometidos desde 2007

Andalucía, Cataluña y Galicia, y países como Inglaterra o Italia, ofrecen esta posibilidad en la sanidad pública
¿Sabía usted que en países como Italia o Inglaterra se puede dar a luz desde casa acompañada del mismo equipo sanitario que la asistiría en un hospital?, ¿o que en el hospital de la Plana, en Vila-real, las futuras mamás tienen la posibilidad de parir al ritmo que su propio cuerpo marque y sin subir al temido potro ginecológico? Estas dos posibilidades forman parte de un modo de entender la maternidad en el que los sueros de dilatación o las episiotomías -la incisión quirúrgica entre la vagina y el recto para facilitar la salida del bebé- no tienen cabida. Son los partos no medicalizados o naturales.En la Comunitat, la implantación de los partos no medicalizados se está llevando a cabo con lentitud, a pesar de que el hospital de La Plana es pionero a nivel nacional en aplicar las premisas que tanto contentan a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, en el ámbito privado, la clínica alicantina Acuario fue la primera de toda España en ofrecer los partos naturales y, en concreto, los que se realizan en el agua. Incluso con estos referentes, lo cierto es que la Comunitat sólo cuenta con dos centros públicos en los que no se medicalizan los alumbramientos, a pesar de que el Plan Salud de 2007 contemplaba su extensión a las tres provincias. Además del ya citado hospital de Vila-real, en Alcoy el centro Virgen de los Lirios es el otro hospital que también ofrece partos naturales. La Conselleria de Sanidad suscribió el pasado mes de julio un convenio con el Ministerio de Sanidad para desarrollar las condiciones necesarias para poner en marcha la Estrategia de Atención Normal al parto. Dentro de ese plan, la Comunitat destinó 626.375 euros (el 70% lo aportó el Ministerio) a la adaptación de seis centros hospitalarios de Alicante, Castellón y Valencia. En concreto para el Hospital General de Castellón, La Fe, el Dr. Peset, el hospital de Requena, el General de Alicante, y el de Elche. Aunque en esos seis centros todavía no se ha implantado el parto no medicalizado. La Conselleria acordó iniciar un protocolo para impulsar el parto natural en la Comunitat que estaría ultimado a principios de 2009.Y es que a pesar de que los partos naturales son tan antiguos como la existencia del hombre, en los últimos años se ha tratado de recuperar su protocolo con el único objetivo de reducir la medicina invasiva en los embarazos. La OMS ha alertado a España en múltiples ocasiones sobre el elevado número de cesáreas y episiotomías (corte en la vagina para facilitar el alumbramiento) en partos normales. En Valencia, de las casi 30.000 mujeres que tuvieron un hijo en los centros públicos, casi un 33% lo hizo mediante cesárea. Una cifra que se dispara hasta casi el 50% en las clínicas privadas. En cuanto a las episiotomías, se practicaron en casi un 65% de los partos en medicina pública.La OMS apuesta por el parto no medicalizado siempre y cuando el embarazo haya sido normal y las condiciones para el nacimiento conviertan el momento en un alumbramiento de bajo riesgo. Y es que alrededor del momento de traer un bebé al mundo siguen existiendo tabúes. Igual que el embarazo no es una enfermedad, sino un estado físico, el parto no es ninguna operación, y por lo tanto, no requiere de más atenciones de las necesarias en la mayoría de los casos. La OMS aboga por que cuando una parturienta llegue al hospital no tenga que recibir oxitocina (suero para acelerar la dilatación), utilizar un enema, o no poder comer ni beber durante el proceso. Recomienda también que sean las matronas quienes atiendan los alumbramientos, que se respete la posición que la madre adopte como más cómoda para dar a luz, no monitorizar de manera continua al feto, no rasurar el vello púbico o que no se corte el cordón umbilical del bebé hasta que deje de latir.En los partos naturales, además, las madres pueden estar acompañadas de los familiares que consideren necesarios, dar de mamar a su bebé desde el primer minuto sin que se rompa el vínculo que les ha unido durante nueve meses.El número de mujeres que elige este tipo de partos sigue siendo minoritario, aunque la situación comienza a despuntar. En el hospital de La Plana, seis de cada diez mujeres eligen el método natural. En 2007, primer año de implantación, casi 2.000 niños llegaron al mundo en ese mismo hospital de manera desmedicalizada.El perfil de las parturientas que elige el parto natural no existe, porque como según explica el director de la clínica Acuario, Enrique Lebrero, se trata de mujeres normales. "La mayoría ha conocido este tipo de partos por otras madres que lo han elegido y que les han dicho que durante el alumbramiento las mimaron".Lo principal, asegura Lebrero, es "ser respetuoso" con lo que a cada mujer le pide su cuerpo. Al fin y al cabo, él es de los que defiende que "si naces bien, ya tienes algo ganado en la vida". El director de la maternidad justifica este tipo de actuaciones en la premisa de que el parto es un acto involuntario que no se debe dirigir. Lebrero descubrió los partos naturales durante su etapa de estudiante, gracias al libro del francés Frederick Leboye "Por un nacimiento sin violencia", en el que se describe un nacimiento desde el punto de vista del bebé. Desde entonces, es uno de los abanderados de esta práctica en España.Este ginecólogo se muestra optimista sobre la implantación del parto natural en la Comunitat porque cree que los tiempos corren a favor de estos alumbramientos.Algo parecido a lo que sucedió en el hospital de La Plana, que inició estos partos por iniciativa de un grupo de matronas y del ginecólogo jefe, Manuel Fillol.
M. HORTELANO - VALENCIA

viernes, 27 de marzo de 2009

CRIANZA, UN MARAVILLOSO LIBRO DE LAURA GUTMAN

Laura Gutman es terapeuta familiar y escritora. Lleva publicados varios libros sobre maternidad, paternidad, vínculos primarios, desamparo emocional, adicciones, violencia y metodologías para acompañar procesos de indagación personal. Es colaboradora habitual en numerosas revistas en Argentina y España. Dirige Crianza, una institución con base en la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una Escuela de Capacitación Profesional y un equipo de profesionales que asisten a madres y padres.

Recomendamos uno de sus últimos libros que lleva el título de: Crianza, violencias invisibles y adicciones.

En relación a este libro la autora nos comenta:

Las cosas no están fáciles para nosotras, las mujeres, divididas entre la conquista del mundo externo y la reapropiación de las instancias femeninas. Cuando, además, aparece el niño pequeño con necesidades básicas impostergables, demandando amor, brazos, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, mirada y sostén, sentimos que la voracidad del bebé es exagerada y que no podemos abarcarlo todo. Si no comprendemos la angustia y desesperación que nos inunda, solemos utilizar las opiniones actuales sobre educación y crianza de los niños para resguardarnos en el hecho de abandonar al niño y salvarnos. Así, se establece una "guerra de deseos" en el vínculo con el propio hijo, aun cuando se trate de un bebé deseado, esperado y amado, que también nos llena de ternura y compasión.
Este libro propone recorrer honestamente nuestras historias personales, para corroborar que la imposibilidad de rendirnos a las necesidades del bebé, tiene una razón de ser, en la medida en que nosotras mismas provenimos de historias primarias de carencias afectivas y desamparos; y para darnos cuenta de que la conciencia y el trabajo sobre nosotras mismas pueden producir verdaderos lazos de amor y generar una revolución vincular.


Les recomendamos a todos este libro pues, como el resto de los de esta autora, aporta una rayo de luz al mundo de la maternidad consciente.