viernes, 31 de julio de 2009

Nada de epidural: el parto natural tiene más beneficios para la mujer

Parece que sufrir para traer a los hijos al mundo tiene más beneficios que inmunizarse frente al dolor momentos previos al parto. Para Denis Walsh, profesor de la Universidad de Nottingham (y absolutamente en contra de que se pongan inyecciones epidurales sin necesidad), el dolor del parto tiene su sentido, una utilidad y sus beneficios. Como era de esperar, sus declaraciones han levantado su polémica en Reino Unido. Expertos en la materia aseguran que Walsh exagera sobre los riesgos que puede contraerse por la epidural, cuyo uso ha aumentado un 36,5% en los últimos años. ´

Walsh no se opone a usar la epidural cuando sea necesario, pero pide su uso responsable. “El 20% de las epidurales que se ponen, no se necesitan”, añade. También se queja de que hoy en día, cuando las mujeres llegan al hospital, se le ofrece directamente la anestesia y no se le informa de las consecuencias reales de eliminar el dolor. Un dolor que, según sus palabras, es natural, saludable y provisional. Por eso recomienda a las futuras mamás a ejercitar yoga y darse masajes, unos métodos que ayudan a soportar las contracciones del parto. “Si se ve al nacimiento como un camino natural para aliviar el dolor”, es mucho más llevadero.

Walsh entiende como parto natural el proceso por el cual las futuras mamás aprenden a convivir con el sufrimiento. Según el médico, el dolor en el parto tiene un sentido, es útil y conlleva muchos beneficios, como el de preparar a la madre en las responsabilidad de tener y criar un hijo.

El dolor del parto desencadena una especie de conexión emocional entre madre y bebé. Con la epidural, la mujer se priva de esas sensaciones que se producen en el momento del parto y que “la ayudan a conectar emocionalmente con su hijo en el momento en que nace”.

Para Rally Russel, cofundadora de la página web Netmums, Walsh únicamente habla tonterías. “Que él me presione a mí como mujer que tenga partos naturales es muy perjudicial”. El doctor Justin Clark, un ginecólogo del hospital de Birmingham, también ve exageradas las afirmaciones de Walsh. En el momento en el que surge alguna complicación en el parto, se toman las medidas oportunas: poner epidural o no contar con ella si pone en peligro el parto. Como todo, tiene sus razones médicas y sus consecuencias.

Por eso precisamente no debería administrarse sin tener todo en cuenta y ofrecer tratamientos alternativos a quien los desee. “Pero no estoy de acuerdo en que la mujer del siglo XXI esté más retrasada que la mujer de hace veinte años”. Que el dolor del parto forma parte de un proceso natural y tiene beneficios físicos y psicológicos es parte de las informaciones que deben tener las madres. Luego cada una de ellas será la que decida si quiere sobrellevarlo con o sin epidural.

martes, 28 de julio de 2009

Libro: "Usted es el primer profesor de su hijo"

La pedagogía Waldorf ha sido (y es) fuente de inspiración para padres y madres en busca de una alternativa de crianza y educación para sus hijos. Controvertida por su vertiente espiritual, con tintes religiosos, que no siempre son abordados con claridad por sus propios educadores, y que además por nuestra carga histórica y prejuicios en general, provocan rechazo en familias que podrían ser afines. También despierta recelo en ciertos sectores alternativos por su enfoque más directivo que las pedagogías activas, y por la omnipresente y central figura de la Maestra o Maestro, que se erigen en Ejemplo continuo para sus discípulos. A algunos también les echa para atrás esta pedagogía por su halo elitista: los colegios Waldorf son privados, suelen tener tarifas elevadas y muchos están en zonas de alto nivel económico.
Como no hay cruz sin cara, junto a estos posibles inconvenientes, hay que celebrar las virtudes de esta pedagogía que se desarrolló a partir del legado dejado por el filósofo alemán Rudolf Steiner, que fundó el primer colegio Waldorf en 1919 en una fábrica de tabaco del mismo nombre, para atender las necesidades que tenían los empleados de ofrecer una educación de calidad a sus hijos.
Por encima de todo, la pedagogía Waldorf valora la infancia, una infancia larga y plena, en la que los niños y las niñas encuentren cubiertas sus necesidades auténticas, y desarrollen en armonía sus facetas física, mental y emocional, gracias al conocimiento que de sus diferentes etapas evolutivas tienen los adultos que les acompañan, tanto padres como educadores. Y sólo por esto, bien merece la pena añadir su estudio a nuestra lista de inquietudes.
De la extensa bibliografía que existe sobre la pedagogía Waldorf, reseñamos un libro publicado por Ediciones Medici: "USTED ES EL PRIMER PROFESOR DE SU HIJO. Qué pueden hacer los padres con y para sus hijos desde el nacimiento hasta los seis años". Está escrito por Rahima Baldwin Dancy, madre de cuatro hijos norteamericana, además de matrona y educadora Waldorf, que desgrana en un volumen de más de 300 páginas sus conocimientos sobre la primera infancia y sobre el papel que los padres tienen en la educación de sus hijos, a su entender absolutamente prioritario. Y lo hace con sencillez y claridad, dejando de manifiesto la nutritiva sabiduría que da el camino de ir buscando soluciones a los problemas reales de convivencia con los propios hijos.
"Usted es el primer profesor de su hijo",
de Rahima Baldwin Dancy,
Ed. Medici, Barcelona, 2007.

jueves, 23 de julio de 2009

Los Nuevos Niños

La sabiduría popular dice que cuando el río suena, es porque arrastra un piano y hace rato que el río viene sonando y nos estamos acostumbrando a escuchar en círculos familiares, educativos, psicológicos, etc., que los niños de ahora ya no son como los de antes, que son más despiertos, más irrespetuosos, más hábiles con la informática y la electrónica, más hiperactivos, más precoces, más difíciles. Las viejas soluciones de la abuela o de la bisabuela ya no sirven para “corregir” a los pequeños de hoy. Las viejas recetas pedagógicas que parecieron funcionar eficazmente durante cientos de años, hoy hacen agua por todas partes. ¿Qué pasó? Todo y nada, es la evolución que no se detiene.En efecto, se nos ha dicho siempre que el gran aporte de Darwin a la humanidad es haber descubierto -o al menos masificado- las bases de la evolución humana, lo que no se dice mucho es que esa evolución continúa hasta nuestros días, frente a nuestros ojos y tiene que ver con avances notables en las cualidades de nuestros niños, cuyo desarrollo mental, en promedio, parece ser superior al nuestro. Tanto es así, que en no pocas oportunidades los encasillamos como enfermos cuando solo son diferentes. Tan diferentes que a muchos les resultan incomprensibles y solo atinan a “normalizarlos” (encajarlos en la norma) a base de pastillas.Ha sido la vertiente transpersonal de la psicología la que primero habló de los Niños Índigo y lo hizo desde la especial perspectiva de los estudios de psicoespiritualidad que algunas universidades extranjeras con una visión integral y abierta a la investigación, patrocinan y apoyan. Lamentablemente, en nuestro país, la tradición academicista universitaria y el miedo a ampliar los límites de la ciencia mantienen la puerta cerrada de las aulas académicas a los estudios holísticos (1)Sin embargo, la evolución no se detiene y los nuevos niños han llegado masivamente a nuestras aulas. Varios especialistas sostienen que estos pequeños que mayoritariamente tienen entre cero y quince años no responden a los patrones comunes de comportamiento. Están dotados de una inteligencia y un talento muy altos, pero sus estilos de aprendizaje no son los descritos en los libros de pedagogía y psicología y por ello sus resultados académicos se ven menguados al enfrentarse a métodos educativos caducos y que no consideran sus especiales virtudes: falta de competitividad, marcados sentimienos de compasión, exceso de energía (que los docentes y profesionales de la psicología tienden a confundir con hiperactividad), habilidades para el uso de aparatos electrónicos y computacionales (a los que no siempre tienen acceso en las aulas), una marcada personalidad capaz de enfrentarse a los adultos cuando éstos utilizan para controlarlos los sentimientos de culpa, la exageración o el autoritarismo desprovisto de argumentos.No son niños fáciles. Su amor por la libertad les impide estar sentados en el banco de colegio “escuchando quietos” una clase. No son disciplinados en el sentido tradicional, se rebelan ante aquellos que intentan imponerles ideas sin considerarlos en las decisiones que les atañen. Saben que hay ciertos conocimientos que son para ellos necesarios ye intuyen que otros pueden ser prescindibles para su desarrollo futuro (esto ya lo decía Rudolf Steiner a principios del siglo pasado). Sobre todo no les interesa el éxito como lo entiende nuestra sociedad. Su éxito, que es anhelo del alma, puede a menudo chocar con los deseos de sus padres y profesores. Su tendencia natural a la bonhomía los lleva a ser excesivamente sensibles y no solo en lo que a sentimientos se refiere sino que también sensibles en cuanto a un desarrollo superior y distinto de sus sentidos, lo que merece un estudio más acabado, imposible de esbozar siquiera en esta página.Dicen los que saben que el 80 % de los niños y jóvenes de la edad ya acotada tiene varias características de la llamada Frecuencia Índigo y por ello me atrevo a asegurar que dicha condición está presente en la mayoría de nuestros alumnos, puesto que en mayor o menor porcentaje los rasgos de la nueva humanidad se hacen presente. Pero ¿qué significa esto para el colegio?Sin duda un desafío. Un llamado a abrir los espíritus para enfrentarse a una pedagogía moderna, más humanista, más personal, más afectiva, que indague profesional y eficazmente en la enorme riqueza de cada estudiante, de cada persona que tiene a su cargo y desarrolle con ellos estrategias de aprendizaje en las que el alumno deje de ser el sujeto paciente que recibe lo que el profesor enseña, sino que se convierta en un agente activo, un socio, de su propio aprendizaje.Sé que muchos dirán que suena bonito, pero que es impracticable. La desesperación mayor de quienes hemos abierto los ojos a este tema es que no somos capaces de transmitir la urgencia de estos cambios. No se trata solo de avanzar hacia una pedagogía más humanista y por ello menos exitista y competitiva, sino de generar instancias de aprendizaje, evaluación y reevaluación que ayuden a que el niño adquiera las habilidades y competencias que le permitan desenvolverse en la vida. Es poner en práctica las premisas más básicas de nuestra Reforma Educacional: Una pedagogía para Aprender a Ser, Aprender a Hacer, Aprender a Aprender y Aprender a vivir con los demás.Si hacemos todos los niños (ya no hablo aquí de índigo) nos lo agradecerán desde la sinceridad y belleza de sus ojos luminosos
prof. Benedicto González Vargas
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Para saber más:
http://es.geocities.com/embrazo/

Libro: Un regalo para toda la vida

Tras los bestsellers Bésame mucho y Mi niño no me come, Carlos González vuelve con una de sus grandes pasiones: la defensa de la lactancia materna. Son muchas las teorías que hablan de las bondades de ésta, pero este libro no trata de explicar el porqué, sino el cómo. Tampoco pretende convencer a ninguna madre para que dé de mamar, ni intenta demostrar que el pecho "es mejor". Su intención es ofrecer información práctica a aquellas madres que sí desean dar el pecho para que lo consigan sin agobios y para que lo disfruten.
En el pecho, además de comida, el bebé busca y encuentra cariño, consuelo, calor, seguridad y atención. No se trata tan sólo de alimento, el bebé reclama el pecho porque quiere el calor de su madre, la persona más conocida para él. Por eso lo importante de dar el pecho no es solamente contar las horas y los minutos o calcular los mililitros de leche, sino el lazo de unión que se establece entre ambos y que es una suerte de continuación del cordón umbilical.
La lactancia forma parte del ciclo sexual de la mujer; para muchas madres es un momento de paz, de profunda satisfacción, de saberse imprescindible y de sentirse adorada. Es un regalo, aunque sea difícil saber quién da y quién recibe.
Autor: Carlos González
Ediciones Temas de Hoy
320 páginas
ISBN: 84-8460-553-1