viernes, 3 de julio de 2009

El estrés de la madre en el embarazo influye en el peso del bebé

Un nuevo estudio sugiere que las mujeres con altos niveles de estrés en los primeros meses de gestación serían más propensas que otras a dar a luz a un bebé con bajo peso
Es más, los autores hallaron que los efectos sobre el peso al nacer del bebé se combinarían cuando la madre trabaja más horas semanales durante el embarazo. En un estudio sobre embarazadas en Holanda, los investigadores hallaron que aquellas que decían haber tenido altos niveles de estrés laboral durante el primer trimestre del embarazo tendían a dar a luz a bebés más pequeños. En promedio, esos recién nacidos pesaban unos 71 gramos menos que los bebés de las mujeres con menos estrés laboral, mientras que el riesgo de tener un bebé "pequeño para la edad gestacional" era un 50 por ciento más alto. Esos efectos eran más notorios si la madre tenía una semana laboral de 32 horas o más, publicaron los investigadores en American Journal of Public Health. Entre esas mujeres, el peso al nacer de sus bebés era más de 141 gramos más bajo que el de los niños de las pacientes con menos estrés laboral y semanas de trabajo más cortas. Tenían también el doble de riesgo de dar a luz un bebé pequeño para la edad gestacional. El estudio definió "alto estrés laboral" como aquel trabajo con grandes demandas (ya sea con estrés físico elevado, demanda mental muy pesada o presiones de tiempo) y poca oportunidad de controlar la forma de trabajo. Esa tensión es frecuente en las ocupaciones con bajos ingresos, señaló el equipo dirigido por la doctora Tanja G.M. Vrijkotte, de Academic Medical Centre Amsterdam. Aun así, la relación entre el estrés laboral y el peso al nacer se mantuvo cuando los autores tuvieron en cuenta el nivel educativo de las participantes y otros factores. Para el equipo, es probable que el estrés crónico tenga alguna importancia. Estudios previos habían sugerido que altos niveles de las "hormonas del estrés", como el cortisol y la norepinefrina, pueden alterar el desarrollo fetal, especialmente en el primer trimestre de la gestación. La buena noticia, señalaron los autores, es que trabajar durante el embarazo pareció no tener efecto sobre el peso del bebé al nacer en la mayoría de los embarazos. Sólo el 4 por ciento de las articipantes sufrió altos niveles de estrés laboral y tuvo semanas de trabajo más prolongadas. De todos modos, el equipo destacó que esos números pequeños no implican que se deba "ignorar" a las mujeres en esos trabajos. Mientras que muchas mujeres modifican la carga laboral recién en el último trimestre del embarazo, el equipo concluyó que los nuevos resultados sugieren que algunas deberían hacerlo mucho antes.
Fuente: Reuters

jueves, 2 de julio de 2009

Los beneficios de la leche materna en una exposición

El Centro de Información a la Mujer de Roquetas de Mar, Almería, ha inaugurado una muestra fotográfica para todos los públicos
Es el nexo de unión más fuerte, el lazo que estrecha en un abrazo infinito a madre e hijo. Un sello que pasará a la historia y se quedará en los sentimiento más íntimos y familiares. La lactancia siempre ha sido un tema sobre el que han versado poemas, libros y estudios. Ha sido, en ocasiones, un perfecto desconocido. Pero hoy en día, los beneficios tanto alimentarios como psicológicos que aporta esta acción, adquirida desde el inicio de los tiempos. Por eso, la asociación Lactalmería ha preparado una exposición fotográfica con la que quiere acercar a las madres y mujeres de la provincia la importancia de esta actitud. La primera parada ha sido la localidad de Roquetas de Mar. Allí ha sido ubicada dentro del Centro Municipal de Información a la Mujer. Unas instalaciones que dirige Dolores Ortega, concejal del área. En todo momento se ha mostrado interesada por las fotografías expuestas, recordando su satisfacción ante este evento. Más de un centenar de instantáneas, algunas de ellas curiosas, otras históricas pero, sobre todo, reveladoras. Las mismas, cedidas por el Hospital Marina Alta de Denia y Group Nodrissa, pretenden dar una imagen normalizada del hecho de dar de mamar a un bebé. Estas instalaciones sanitarias llevan más de trece años organizando un concurso fotográfico sobre lactancia materna en el que han participado más de 3.700 imágenes procedentes de diversas partes del mundo. La idea de trasladar estas imágenes por diferentes puntos de la geografía española es lo que ha hecho que las mismas (las premiadas) se conviertan en itinerantes. Han estado expuestas en los pueblos de la comarca de Marina Alta de Alicante, Pamplona, Valencia, Úbeda, y ahora se preparan para conquistar Almería.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ver la televisión interfiere en el desarrollo del habla

Investigadores afirman que pasar más tiempo viendo la tele significa menos tiempo aprendiendo a hablar
(HealthDay News/Dr. Tango) -- La televisión reduce la interacción verbal entre los padres y los bebés, lo que podría retrasar el desarrollo del lenguaje en los niños, afirma un estudio de EE. UU. que desafía afirmaciones de que ciertos DVD dirigidos a los bebés en realidad los benefician.Los investigadores estudiaron a 329 niños de entre dos y 48 meses de edad, y encontraron que por cada hora adicional de exposición a la televisión, hubo una reducción de 770 palabras (siete por ciento) escuchadas por los niños de parte de un adulto. El estudio también encontró que mientras más horas pasaban viendo televisión, menos vocalizaciones producían los bebés cuando los adultos les hablaban."Algunas de estas reducciones probablemente se deban a que los niños se dejen solos delante de la televisión, pero otras tal vez reflejen situaciones en que los adultos, aunque estén presentes, están distraídos por la pantalla y no interactúan con su bebé de manera discernible", escribieron el Dr. Dimitri A. Christakis, del Hospital Pediátrico de Seattle y colegas."A primera impresión, estos hallazgos podrían parecer puramente intuitivos. Sin embargo, estos hallazgos deben ser interpretados a la luz del hecho de que los promotores de DVD para niños afirman que sus productos están diseñados para dar a padres y niños una oportunidad de interactuar entre sí, afirmación que carece de evidencia empírica", señalaron.Los investigadores añadieron que sus resultados podrían explicar hallazgos anteriores de una relación entre ver televisión y un retraso en el desarrollo del lenguaje.
"Teniendo en cuenta el papel crítico que los cuidadores adultos desempeñan en el desarrollo lingüístico de los niños, que hablen o no a sus hijos mientras la televisión está encendida podría ser crítico y explicar los efectos que se atribuyen al contenido o incluso al tiempo de televisión", escribió el equipo. "Esto significa que los padres hablen menos (o no hablen) durante ciertos tipos de programas o en algunos momentos del día podría ser tan importante para este grupo de edad como lo que ven".
El estudio aparece en la edición de junio de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.Más información
El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de los EE. UU. describe las etapas del habla y el lenguaje.
Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
(FUENTE: JAMA/Archives journals, news release, June 1, 2009)

Montessori: El permiso para experimentar la alegría de aprender por sí mismo

-Todos los niños tienen una “Mente absorbente”.
-Todos los niños pasan por “Periodos Sensibles”.
-Todos los niños quieren aprender.
-Todos los niños aprenden por medio del juego / trabajo.
-Todos los niños pasan por diversas etapas de desarrollo.
-Todos los niños quieren ser independientes.
La Dra. Maria Montessori sostenía que ningún ser humano puede ser educado por otra persona. Cada individuo tiene que hacer las cosas por si mismo, porque de otra forma nunca llegara a aprenderlas. Un individuo bien educado continua aprendiendo después de las horas y los años que pasa dentro de un salón de clase porque esta motivado interiormente por una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje. La Dra. Maria Montessori pensó, por lo tanto, que la meta de la educción infantil no es llenar a los niños de datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar un deseo natural de aprender. “Si es necesario impulsar una reforma en la educación, tal reforma debe basarse en los niños; ya no es suficiente estudiar a los grandes educadores del pasado como Rousseau, Pestalozzi y Froebel; esa época ya pasó. Me opongo a que se me llame la gran educadora del siglo, pues no he hecho más que estudiar a los niños, tomar lo que me han enseñado y expresarlo, y eso es lo que se llama Método Montessori. A lo sumo, lo que hice fue interpretar al niño. Mi experiencia se basa en cuarenta años de estudio, en los que me inicié con una investigación médica y psicológica de los niños con deficiencia mental para tratar de ayudarlos. Ellos resultaron ser capaces de tantas cosas cuando se los abordó desde el nuevo punto de vista de colaborar con su propio subconsciente, por lo cual se decidió ampliar los estudios a los niños normales y se crearon Hogares de Niños en algunos de los barrios más pobres de Roma para chicos mayores de tres años. La gente que iba a esos hogares se asombraba al ver a niños de cuatro años leyendo y escribiendo, y siempre le preguntaban a alguno: “¿Quién te enseñó a escribir?”, a lo que contestaban: “¿Qué? No me enseñó nadie, aprendí solo”. En la prensa no dejaban de hablar de esta “asimilación espontánea de cultura”, y los psicólogos estaban seguros de que se trataba de niños superdotados. Por un tiempo compartí esa idea, pero cuando amplié mis experimentos quedó demostrado que todos los niños tienen esa potencialidad, que se estaban desperdiciando los años más preciosos de la vida y obstaculizando el desarrollo por culpa de la idea falaz de que sólo es posible la educación a partir de los seis años. La lectura y la escritura son los aspectos fundamentales de la cultura, pues sin éstas sería imposible desarrollarse en otros ámbitos, pero ninguna de las dos es una facultad intrínseca a la naturaleza humana como lo es el lenguaje oral. En especial, la escritura es considerada por lo común una tarea tan árida que sólo se les enseña a los niños más grandes. Pero yo les di las letras del abecedario a chicos de cuatro, un experimento que ya había realizado con niños que tenían deficiencias mentales. Había descubierto que el simple hecho de mostrarles las letras todos los días y contrastarlas entre sí nos les causaba ninguna impresión; pero cuando hice tallar letras de madera para que pudieran pasar los dedos por sus huecos, las reconocieron de inmediato. Aun los chicos deficientes, después de algún tiempo, pudieron escribir un poco gracias a este sistema. Así descubría que el sentido del tacto tenía que ser fundamental para los niños que todavía no habían completado su desarrollo y fabriqué letras de formas simples para que las tocaran con las puntas de los dedos. Un fenómeno totalmente inesperado tuvo lugar cuando se les dio este tipo de ayuda a los niños normales. Se les mostraron las letras a mediados de setiembre y ese mismo año escribieron tarjetas navideñas: ¡increíble! Jamás se había soñado alcanzar tan rápidamente semejantes resultados. Después los niños comenzaron a hacer preguntas acerca de las letras y relacionaban cada una con un sonido determinado; parecían pequeñas máquinas que absorbían todo el abecedario, como si tuvieran en el cerebro un vacío que lo atrajera. Fue sorprendente, pero era fácil de explicar: las letras actuaban como un estímulo que ilustraba el lenguaje ya presente en la mente del niño y le servían ara analizar sus propias palabras. Cuando el niño sabía unas pocas letras y pensaba en cualquier palabra que incluyese sonidos distintos de los que él había aprendido a representar, era natural que preguntara por éstos. Sentía la necesidad de saber cada vez más y más, y andaba todo el tiempo deletreando para sí mismo las palabras que ya había aprendido a usar en su lenguaje oral. No importaba cuán largas o difíciles fueran, los chicos podían representar las palabras que les dictaba por primera vez la maestra con las letras de madera que estaban en los compartimientos de una caja especialmente preparada…”
(Educar para un nuevo mundo (1946).