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lunes, 27 de noviembre de 2023

Embarazo y espiritualidad, un libro con mucho contenido

Nos llega la reedición de un clásico en el ámbito de lo que podríamos llamar esoterismo aplicado. Después de años agotado, vuelve a aparecer, esta vez con otro título, ampliado con nuevos contenidos, así como mejorando los que ya tenía. Con lo que se puede decir que es prácticamente un libro nuevo. Dejamos lo que la propia editora indica, y así podrán conocer sobre libro.

A través de este libro, el autor propone una forma distinta de abordar todo lo referente a la maternidad, la paternidad, la concepción, el embarazo, el parto, la crianza y la educación.

El objetivo principal de este trabajo es que los padres puedan conectar con su futuro hijo o hija, incluso desde antes del nacimiento. De vivir la gestación de forma profunda, así como de realizar ciertas prácticas y ejercicios meditativos que ayuden en su desarrollo profundo, colaborando con su avance natural y la manifestación de su ser interno.

Además, proporciona claves para poder encarar los primeros años del bebé, así como el resto de los periodos evolutivos, desde la perspectiva pedagógica alternativa. Esto teniendo en cuenta no solo los aspectos físicos y cognitivos, sino desde los de su naturaleza y necesidades espirituales.             

Igualmente, la propuesta presentada en este texto, es colaborar en fortalecer un vínculo sano entre padres e hijos, de una manera que resulte respetuosa con el propio desarrollo de cada uno de los miembros de la familia.

Añadamos que todo lo aquí presentado, va dirigido al nacimiento de una nueva generación de seres humanos, que comiencen a marcar la impronta de los nuevos impulsos espirituales. Todo ello, para ir preparando el terreno hacia el tiempo de una nueva Tierra, y una nueva humanidad que la habite.

 Para saber más y adquirirlo, visitar: https://www.amazon.es/dp/B0CP248ZTM

 

domingo, 12 de julio de 2015

Despertando la sabiduría interior a través de la voz en el parto. Testimonio de Natalia Sánchez, comadrona del hospital de Torrejón

Estoy feliz de contar con el testimonio de esta gran mujer y profesional, Natalia Sánchez, que conocí hace un año gracias a la invitación de Yolanda Caballero al III Congreso Celebrando la Vida en que estuve compartiendo sobre Canto Prenatal. Podéis ver la charla en este enlace a mi canal de Youtube. Natalia vino a conocerme porque estaba buscando respuestas sobre la voz en el parto, respuestas a preguntas que le despertaba, como comadrona, el presenciar a las mujeres apoyarse en su voz como recurso para sostenerse en ese pasaje. Gracias a ella pudimos organizar una miniformación para el personal sanitario interesado de su hospital. Una gran semilla desde luego!

Te agradezco muchísimo todo tu apoyo Natalia por haber puesto tu energía e ilusión en que esta información haya podido llegar a más profesionales de tu entorno. Personas con tu sensibilidad e intuición son las que ayudan en la expansión de la conciencia que como sociedad necesitamos.




"Como comadrona, he tenido la gran suerte de acompañar a muchas mujeres en esos instantes mágicos que reciben una nueva vida. En todos y cada uno de esos nacimientos he podido encontrar un denominador común: el movimiento y la voz/respiración.
En mi indagación personal sobre estas dos poderosas herramientas que la mujer utiliza de forma intuitiva durante su proceso de parto aparece Esther. Ella consigue reafirmar aquello que a intuición me decía:
 
Utilizar la voz como herramienta de conexión con el propio cuerpo permite a las mujeres despertar su sabiduría interior para traer a sus hijos al mundo desde la confianza y con plenitud.

Después de realizar el taller con Esther acompañar a las mujeres que utilizan la “voz” durante sus partos resulta más fácil y enriquecedor para ambas. Entender qué es lo que la mujer expresa y poder ofrecerle respuestas en su mismo lenguaje nos coloca en una línea de conexión inigualable. Y desde esa energía que se genera yo os animo a experimentar, que es la manera más fácil que tenemos de descubrir e integrar disfrutando."

Natalia Sánchez Marcos,
Comadrona. Hospital Universitario de Torrejón.

Extraido de: http://lavozdelamaternidad.blogspot.com.es/

martes, 2 de junio de 2015

Retrasar el corte del cordón umbilical, una práctica muy beneficiosa para los recién nacidos

A los pocos segundos de nacer, en las salas de parto siempre se escucha lo mismo: “Corten el cordón umbilical”. La orden del médico se obedece sin cuestionar, y el ‘cable’ que une a madre y bebé es seccionado de manera rutinaria. Pero existe una corriente que pone en duda esta práctica. No tanto por el tajo en sí, sino porque se hace demasiado pronto, privando así al recién nacido de una serie de beneficios naturales que podrían ayudarle en sus primeras semanas de vida.

La necesidad de cortar el cordón umbilical proviene del deseo de los médicos de poder llevarse al bebé para pesarlo y realizar algunas pruebas. Pero al hacerlo demasiado pronto, está sometiendo al niño o a la niña a una situación de estrés nada recomendable.

Más oxígeno, hemoglobina y menos probabilidades de sufrir una hemorragia
Hasta unos segundos antes, el oxígeno que su cuerpo necesita llegaba a través de él. En el nacimiento, se ponen en marcha los pulmones que empiezan a recibir aire, pero el cambio no es tan suave como imaginamos. Su sangre tarda en recibir el preciado oxígeno. Si contara con la ayuda del cordón, esa transición sería más adecuada, ya que estaría recibiéndolo por dos vías diferentes, según revela este estudio científico.
Además, existen otras ventajas evidentes con tan solo retrasar el corte del cordón unos 60 segundos. El aumento de peso es más rápido. Los niveles de hemoglobina en sangre son superiores. El nivel de hierro en sangre es mayor, y el riesgo de padecer insuficiencia de esta sustancia a los 3 y a los 6 meses de edad es significativamente menor. Los beneficios también son evidentes para las madres. El riesgo de padecer una hemorragia tras el parto es menor.
"Un 30% o el 40% del total de su flujo sanguíneo"
Otra de las ventajas de este procedimiento es que a los niños no se les priva de una importante cantidad de sangre. Según la doctora Eileen Hutton, en declaraciones concedidas al New York Times, “La cantidad de sangre que pasa del cordón umbilical de la madre al recién nacido es impresionante. Si lo cortamos antes de tiempo, estaremos dejando a los bebés sin el 30% o el 40% del total de su flujo sanguíneo”.  
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el cordón umbilical permanezca sin ser cortado durante un espacio que va entre 1 y 3 minutos. Esta recomendación no tiene la bendición de la Asociación Norteamericana de Ginecología, que recomienda cortar el cordón lo más rápido posible. En Reino Unido, una ama de casa inició una exitosa campaña para que en los partos se retrasara esta acción.

En España, lo normal es permitir que el bebé y la madre entren en contacto -el llamado procedimiento de piel contra piel- mientras el cordón sigue conectado. Aproximadamente dos minutos después de que deje de latir, se corta, tiempo que estaría dentro de los márgenes de la OMS.

Extraido de:  https://es.tendencias.yahoo.com/retrasar-el-corte-del-cord%C3%B3n-umbilical--una-pr%C3%A1ctica-muy-beneficiosa-para-los-reci%C3%A9n-nacidos-145146561.html

viernes, 15 de febrero de 2013

Los beneficios del ‘piel con piel’

  • Solo la mitad de los hospitales tienen acceso abierto las 24 horas a los padres de prematuros

  • Esta práctica ahorraría costes, dicen los expertos

Los centros hospitalarios que permiten la entrada libre de los padres a las salas donde están sus hijos recién nacidos recibiendo cuidados médicos apenas llegan a la mitad de todos los que hay en España. Solo un 48% tienen un acceso abierto las 24 horas del día y un 23% limitan el contacto entre padres e hijos a cinco horas diarias o menos. Lo denuncia la asociación El Parto es Nuestro, pero no porque pretendan que se cumplan unas condiciones que a ellos les gustarían, sino porque son recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“A pesar de ello se ha avanzado mucho. Hace seis o siete años solo un 10% de las unidades neonatales estaban abiertas a los padres, sin restricción alguna”, ha dicho Carmen Pallás, jefa del servicio de Neonatología del hospital 12 de Octubre (Madrid), uno de los pioneros. Cuando además del acceso abierto, un hospital permite a los padres que sumen sus cuidados a los de médicos y enfermeros (cuidados canguro, piel con piel) y favorece la lactancia materna a demanda entre otras atenciones, obtiene el sello europeo Nidcap. Lo han logrado el 12 de Octubre y el Vall d’Hebron (Barcelona). Solo nueve centros están distinguidos en toda Europa con este marchamo de calidad.

En España aún hay camino por andar, y más en los centros privados, donde solo un 23% cumplen esos tres requisitos, mientras que los públicos están 10 puntos por encima. Aragón, Madrid, Cataluña y Andalucía son las comunidades más avanzadas al respecto, según el estudio efectuado por El Parto es Nuestro.

Afortunadamente, la crisis nada tiene que ver con la implantación de sistemas como este. “Al revés, los padres nos piden antes el alta de sus hijos prematuros, porque están acostumbrados a tratarlos, han perdido el miedo, tienen confianza. Hicimos un estudio económico y se ahorran 6.000 euros por prematuro ingresado”, asegura Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del hospital Joan XXIII de Tarragona, miembro del comité de lactancia materna en la Asociación Española de Pediatría y profesor de la Universidad Rovira i Virgili. Hay mucha y sólida evidencia científica de las ventajas que estos cuidados permanentes de los padres reportan al niño prematuro o al recién nacido enfermo. “Esto ya no es discutible, no es solo una cuestión de rentabilidad, es que son buenas prácticas, es lo correcto. A un compañero que se fue a Estados Unidos en los ochenta lo que más le llamó la atención es que allí las puertas estaban abiertas para que la familia cuidara del bebé”.

La doctora Pallás considera, igualmente, que solo es cuestión de cambiar la mentalidad. Sabe que a algunos colegas les resulta difícil, que no creen que la función del médico vaya más allá de la curación del bebé. “Ese es nuestro objetivo, claro, pero también intentamos con el método canguro que no se pare el desarrollo del niño, que continúe como si estuviera en el útero, con unas condiciones de luz y de silencio adecuadas, por ejemplo. El vínculo con los padres es una cuestión compleja, no es el amor, sino lo que determina la supervivencia de la especie”, afirma.
Pallás asegura que, en esta ocasión no se trata de falta de apoyo institucional, que lo tienen de todas las Administraciones. Y se han impartido cursos, charlas, jornadas, para que los profesionales vayan avanzando por este camino. Entiende Pallás, sin embargo, que estos cambios deben venir de los responsables de los servicios de neonatología. “El personal debe acostumbrarse a trabajar codo con codo con los padres, que no son meras visitas, sino que se debe delegar en ellos algunos de los cuidados, que el hospital no puede arrebatarles. El contacto piel con piel mejora la cantidad de leche de la madre, que para estos niños es vital, y disminuye su nivel de estés y ansiedad, los críos mantienen mejor la temperatura y ganan peso más fácilmente. Por no hablar del efecto analgésico: está comprobado que cualquier procedimiento [coger una vía, por ejemplo], si lo haces con el niño sobre la madre les duele menos, lo hemos medido con escalas de dolor”, afirma Pallás.

En el hospital Puerta del Hierro (Madrid), un centro con la acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento), trabaja Ibone Olza, psiquiatra infantil. Allí hay salas para padres, “para echarse una siestecita o calentarse la comida, y tienen una silla confortable al lado de sus bebés”. A veces recurren a voluntarios para que cuiden de los hermanos mientras los padres atienden al recién nacido, porque han llegado de fuera de la capital y no tienen con quién dejarlos. “Muchos de los trastornos de ansiedad en niños de ocho o diez años que fueron prematuros se debe a la separación de sus padres en los primeros días de su vida. Les puede dejar secuelas que salen a la luz en la adolescencia, trastornos del vínculo, del sueño”, dice Olza.
Tampoco los padres se libran de aquel desasosiego. “Al año y medio del ingreso de sus hijos es frecuente en la mitad de los padres que se dé estrés postraumático, insomnios, pánicos”, afirma la psiquiatra.

De poco sirve la mirada de una madre o un padre detrás de un cristal. La Carta Europea de las Niñas y Niños hospitalizados, aprobada por el Parlamento Europeo en 1986, recoge expresamente “el derecho del niño a estar acompañado de sus padres o de la persona que lo sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos, sino como elementos activos de la vida hospitalaria”.



Extraido de: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/11/actualidad/1360606145_725554.html

viernes, 25 de mayo de 2012

Que el parto natural no sea excepción

Una mujer embarazada no es una enferma. Sin embargo, la culminación de ese estado, el parto, se ha convertido en un acto muy medicalizado. Quirófanos llenos de personal, bisturís, camillas... Una instrumentalización que en ocasiones deshumaniza uno de los momentos más humanos de la vida: el nacimiento. La lucha por reducir la mortalidad infantil y materna instauró en los hospitales españoles muchas rutinas que favorecían la práctica médica. Y se salvaron vidas. España tiene hoy una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo. Pero aunque la realidad social y médica han cambiado, algunas de esas prácticas perviven a pesar de que con el paso de los años han demostrado ser no solo ineficaces sino incluso perjudiciales. Algunos paritorios españoles todavía abusan, frente a las recomendaciones oficiales, de la episiotomía (incisión en el periné para ampliar la apertura vaginal), los enemas y la oxitocina para estimular las contracciones. Por no hablar de que la tasa de cesáreas supera aún en un 7% lo recomendado por los estándares internacionales.

Mientras tanto, cada vez son más las madres que quieren terminar su embarazo de manera natural, con la mínima intervención posible. Eso implica desde elegir la postura menos incómoda para dar a luz hasta decidir si quiere anestesia epidural. Se trata, tal y como aconsejan los expertos, de dar libertad para lograr un parto respetuoso con el proceso fisiológico y lo menos instrumentalizado posible; eso sí, con garantías. Para evitar la medicalización excesiva desarrollada durante años, el Ministerio de Sanidad aprobó en 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, un documento dirigido a profesionales y centros de salud. Su avance, sin embargo, es lento y desigual.
El primer estudio sobre la evolución de la estrategia, elaborado en 2011 y pendiente de publicación, muestra que, a pesar de la recomendación, en el 53,3% de los partos de inicio espontáneo aún se administra oxitocina durante la dilatación —algo que solo se aconseja en el 10% de los casos—. Y en el 41,9% se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de los partos. Hábitos arraigados que cuesta alterar.

Isabel Espiga, coordinadora institucional del plan de Sanidad, reconoce que aún falta mucho para desterrar por completo ciertas prácticas. “Esto es un cambio de paradigma y exige tiempo”, dice. Por eso, la implantación es tan desigual entre regiones, hospitales e incluso dentro de un mismo equipo médico. El cambio no es solo de modelo asistencial, también de mentalidades que asocian el parto poco intervenido con un acto tremendamente doloroso y traumático propio de otra época. “Respetar el proceso natural es beneficioso para la mujer y para que la criatura tenga una bienvenida al mundo menos traumática. Pero para eso hay que dar a las mujeres los cuidados necesarios para que puedan desarrollar su potencial en el parto”, dice Espiga.

No se trata de sufrir por sufrir. Ni de abandonar a la mujer. Sino de guiarla para que tenga el mejor parto posible. Sin olvidar que los partos más intervenidos suelen tener más consecuencias para la salud, y procesos de recuperación más largos. “La parturienta es una persona sana. Introducirla en un proceso de medicalización excesiva le da todos los problemas asociados a los procesos médicos”, incide Francisco José Pérez, responsable del programa de humanización de la atención perinatal de Andalucía. “El parto, en principio, es un proceso fisiológico normal para el que la especie humana está preparada; por eso no es admisible medicalizar cuando no hace falta”, afirma.
García explica que no se refiere a dejar de lado prácticas que la evidencia científica ha demostrado como positivas. Sino a evitar aquellas que se hacen y son dañinas. La episiotomía, por ejemplo, solo está recomendada para partos con problemas o en los que el bebé es muy grande. A pesar de eso, ratifica Espiga, se extendió de forma preventiva porque se pensó que evitaba desgarros, aunque en realidad los favorece. En el 4,7% de los partos que la utilizan se producen desgarros de tercer y cuarto grado —que pueden causar desde incontinencia urinaria hasta dificultad en las relaciones sexuales—, frente al 1% en partos sin episiotomía, según los datos de Sanidad. Lo mismo ocurre con el rasurado púbico, que no solo no previene infecciones (como se pensaba) sino que las favorece.
¿Está la epidural reñida con el proceso fisiológico del parto? Los expertos recomiendan que debe ponerse solo cuando la mujer lo requiera. Y eso en España es la mayoría de las veces (el 72,2%). “Además, debe informarse a la mujer de que hay otros medios para combatir el dolor: masaje perineal, que la mujer pueda caminar y tener acompañamiento, acupuntura...”, dice Espiga.

Rebeca Plías eligió esta anestesia en el primero de sus embarazos. En el segundo, hace un año, prefirió un parto sin ella. “Fue muy satisfactorio, para mí y para mi pareja, que me acompañó en todo momento”, explica. Esta mujer de 35 años se había preparado, había leído todo lo que caía en sus manos y quería un parto no instrumentalizado. Pudo conseguirlo, caminó por los pasillos del hospital, escogió la postura — “Yo parí medio sentada medio agachada”, ríe— y nada más dar a luz experimentó el contacto piel con piel con su niño. Una práctica que los expertos definen como “fundamental” para favorecer la lactancia materna y el vínculo madre-hijo, pero que solo se hace en el 50% de los casos. Plías está contenta con sus dos partos. “Ambos fueron buenas opciones”, dice.
Claudia Pariente, coordinadora de comunicación de la asociación El Parto es Nuestro, afirma que todas las elecciones son respetables. “Hay solo dos maneras de atender un parto: bien y mal. La buena aplica las recomendaciones científicas y los protocolos acordados; la mala supone seguir usando protocolos antiguos que no se rigen por la evidencia científica y que ponen en riesgo al bebé y a la madre”, dice. Explica que su asociación no habla de parto natural, sino de parto normal frente a parto intervenido. “Hablar de parto natural puede evocar cierto naturismo; y no es en realidad así. Eso lleva a las mujeres a creer que parir normal es hacerlo sin epidural, cuando de lo que se trata es de no medicalizar innecesariamente el parto”, explica. Pariente sostiene que en España aún queda mucho por hacer, está la teoría, pero falla la práctica.
Y uno de los principales fallos, explica Longinos Aceituno, responsable de la maternidad del hospital de Huercal-Óvera (Almería), es que muchas mujeres llegan al parto desinformadas. “Algunas no conocen que hay otras formas de combatir el dolor, lo que les lleva a pedir la epidural con ligereza. Otras tienen miedo y desean que su parto sea corto, lo que implica más intervención”, dice. Su hospital pionero en implantar programas de parto fisiológico, que se han ido extendiendo hacia otros muchos lugares. La clave de todos es que se intervenga lo menos posible. “Algunos de los que defienden el parto medicalizado dicen que es porque es más seguro, pero no es cierto. Si a la mujer no le hace falta oxitocina, por ejemplo, por qué ponerla”, plantea.
El ginecólogo pone un ejemplo gráfico: la típica imagen de una mujer pariendo en la cama (o en el quirófano) boca arriba —lo que se conoce como litotomía— y con las piernas en alto. Una postura que en realidad se ha demostrado poco adecuada para el parto, porque dificulta la capacidad de la expulsión.

Olga López, supervisora de paritorios del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, cuenta que en sus paritorios las mujeres pueden elegir la postura que más les conviene. Pueden hacerlo incluso si se les aplica anestesia epidural (cuando tienen más problemas para expulsar) porque la práctica ha demostrado que hay algunas posiciones que pueden adoptar. Además, están empezando a introducir otros elementos, como la aromaterapia o la música. “Intentamos crear un clima donde la pareja esté a gusto. Con habitaciones agradables en las que se puede poner música, graduar la luz. Allí las mujeres van dilatando, paren y luego hacen el puerperio inmediato. Todo en el mismo espacio”, explica. Algo vital, según los expertos. Porque uno de los peores lugares para parir es, precisamente, un quirófano con luz, incómodo y rodeado de gente. Un ambiente que, unido a los nervios, favorece la segregación de adrenalina, que combate la oxitocina y dificulta el proceso.
Para López, una de las claves para que el proceso sea más humano es que, como el suyo, sean las matronas quienes dirijan los paritorios en vez de ginecólogos. “Es una forma de hacer el momento más íntimo y favorecedor”, dice. Aunque a dos pasos hay un equipo médico de apoyo.
La escritora Laura Gutman, que ha tratado en distintas ocasiones el tema del parto fisiológico, destaca esa importancia de la intimidad en el proceso. Para ella, los partos deben producirse en un lugar “femenino y acogedor” y estar asistidos por alguien que conozca y quiera a la mujer, y que la ayude a afrontar el trabajo del parto. “Si preguntáramos cómo habría que tener la primera experiencia sexual, ¿qué responderíamos? ¿En un hospital monitoreado por médicos? ¿o en la intimidad del cariño, la paciencia, la entrega, el dolor y el amor?”, plantea.
Clara Campos quizá se hubiera planteado acudir a un hospital —de hecho existen casos de turismo de alumbramiento, madres que se trasladan a hospitales con programas de parto respetado para dar a luz allí—, pero las opciones que halló no le convencieron. Así, escogió dar a luz en casa. “Y fue estupendo. Caro pero maravilloso”, afirma. Y casos como el de Campos, que huyen de la oferta pública, se dan. Algunos por decisión convencida. Otros por falta de opciones.
Aceituno y López explican que lo más importante es dar a luz en un entorno especializado que permita reaccionar pronto. “Hay que tener cuidado; por eso lo más adecuado es ir a un hospital que tenga un programa de parto respetado. Se puede parir como en casa, pero con la seguridad de un centro médico con personal específico”, dice López.
El parto en casa es una opción minoritaria en España, pero en otros países, como Holanda, se ha normalizado y es una prestación pública más. Eso sí, con personal y medios especializados. Al mismo ritmo están proliferando en Francia y Reino Unido casas de nacimiento, centros cálidos dotados de personal y medios ideados solo para partos. Opciones que tratan de dar respuesta a una necesidad: la de decidir sobre el embarazo y el parto. Normal o instrumentalizado. Y que sea la mujer la que decida cómo lo quiere vivir.

martes, 30 de agosto de 2011

Nueva sala de Parto Natural en Badalona

El Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, Cataluña, ha puesto a disposición de las usuarias una sala de parto natural muy bien equipada (ver foto), como vemos la oferta de este tipo de salas creces, aunque muy lentamente, en base a las demandas de madres y futuras madres qe piden mayor calidad y variedad en la atención al embarazo, el parto y la maternidad.



Esperemos que otros hospitales en España imiten esta iniciativa y que la futuras madres puedan elegir de verdad un parto de calidad y sin violencia para sus futuros bebés.


miércoles, 24 de agosto de 2011

Los hospitales maternales reducen los partos traumáticos

Las episiotomías o cortes del perineo se aplican en menos del 30% de los nacimientos


Los centros cambian el ambiente quirúrgico del paritorio para que el acto sea más natural


À. G.
BARCELONA


La intervención del bisturí para abrir el perineo en el momento del parto y facilitar la salida del niño -proceso denominado episiotomía-ha dejado de formar parte del protocolo habitual en los nacimientos que son atendidos en las principales maternidades de Catalunya. La del Hospital de Vall d'Hebron recurre a esa práctica en menos del 20% de los partos, asegura el ginecólogo José Luis Sánchez. El área maternal del Hospital Clínic aplica la episiotomía en un 30% de los partos. La tendencia a evitar el corte vaginal se ha generalizado a medida que las áreas maternales de los hospitales han incorporado criterios que intentan que un parto se parezca más a un acontecimiento natural que a la operación de un órgano enfermo.



Los cortes del perineo, causa de frecuentes secuelas en la zona de la pelvis y en los órganos genitales de las mujeres que acaban de ser madres, se aplicaban hace apenas cinco años en el 80% de los partos que atendían los hospitales públicos y las clínicas privadas de Catalunya.



TODO ATRAVESADO / Si todo va bien, en una episiotomía el bisturí se adentra dos centímetros en la musculatura genital, lo que implica dar cuatro o cinco puntos de sutura una vez extraído el niño. Si el nacimiento concluye con el uso de fórceps, la abertura vaginal se desproporciona y el bisturí atraviesa piel, músculo y mucosa vaginal. Puede llegar a ser de siete centímetros de profundidad. Las lesiones posparto, en forma de desgarro de esfínteres e incontinencias de algún tipo, son inevitables en estos casos. «Ya no hacemos episiotomías por sistema -reitera Sánchez-. Solo se aplican si el perineo no se distiende y hay riesgo de desgarro de esfínteres durante el parto».



Este no es el único cambio que han experimentado los protocolos oficiales de partos. El objetivo es evitar que las mujeres a las que desagrada que su hijo nazca en un ambiente quirúrgico opten por quedarse en casa en el momento del parto. Así, en las unidades de neonatología se tiende a evitar que la mujer acabe la fase de dilatación uterina con una vía de suero pinchada en la vena, precedida de una lavativa y un rasurado riguroso que se le ha aplicado nada más iniciar las contracciones.



Cuando el parto es considerado de bajo riesgo, lo habitual es que sea atendido por una comadrona, con supervisión médica. La mujer escoge la postura en la que permanecerá mientras nace su hijo -boca arriba, sentada, en cuclillas- y no necesariamente permanece en un quirófano. A medida que el nacimiento se complica, el cuidado de esos detalles va disminuyendo y el parto deja de ser tratado como un acto fisiológico para transformarse en una urgencia quirúrgica. Un detalle importante de esta transformación lo aportó la decisión de propiciar la lactancia materna desde las primeras horas de vida del niño. Estos cambios en la atención del parto se iniciaron en los hospitales Clínic, Vall d'Hebron, Sant Joan de Déu y Sant Pau. En la actualidad, los suscriben una veintena de centros catalanes.


miércoles, 15 de junio de 2011

Parir con placer

"Horrible". "Insoportable". "Ni te lo puedes imaginar". "Menos mal que existe la santa epidural". Los relatos que hacen la mayoría de madres de sus partos suelen resumirse en estas frases escuetas y contundentes. A las embarazadas les desean "horas cortas" para el día señalado, y cuando algo ha sido muy largo y difícil de conseguir se recurre con facilidad al símil de que "ha sido como un parto". Pero ¿son todos los alumbramientos así? Hoy presento a dos mujeres brasileñas que disfrutaron de sus partos, siendo ambos naturales y asistidos en un hospital. Una lo califica de "cósmico". La otra asegura haber sentido placer sexual intenso durante la expulsión de su bebé. El parto con placer es uno de los secretos mejor guardados de las mujeres que han tenido la suerte de poderlo experimentar.

Cuando Kelly se enteró que estaba embarazada se encontró en la encrucijada de decidir de qué forma quería parir. Nunca antes se lo había planteado, pero si algo tenía claro era que no quería pasar por una cesárea, como sucede en Brasil en casi la mitad de los casos y en el 80% de los partos asistidos en centros de salud privados, según recogen algunos datos. "La mayoría de mis conocidas han tenido sus hijos por cesárea porque no quieren sufrir y porque económicamente es más rentable para los médicos practicar una cesárea que un parto normal. Yo no quería que me cortaran ni reducir el día que iba a dar a luz a mi hijo a una intervención quirúrgica, con un día y una hora marcadas. Parir es un proceso natural, femenino y salvaje, aunque la medicina tecnócrata lo quiera controlar".

Tampoco quería recurrir a la epidural: "no me gustaba la idea que me durmieran las piernas, que me movieran como un peso muerto, y tenía miedo que no se despertaran y no volver a caminar". Así que tras varias lecturas sobre el tema optó por parir de forma natural. Esta joven profesora de derecho, que por entonces tenía 26 años, quería sentir plenamente la experiencia de dar a luz, y aunque era primeriza, no tenía miedo al dolor. "Soy una persona fuerte y cuando otras mujeres me hablaban de como sufrieron pariendo me quedaba un poco escéptica".

Lo que sí temía era la reacción de sus allegados si descubrían su intención de parir sin anestesia ni otro tipo de tratamiento médico. "Decidí no contarle a la gente que quería un parto natural para protegerme. En Brasil las personas se extrañan si quieres parir por vía vaginal y no por cesárea. ¡Y es peor si dices que lo quieres natural! Te tratan de loca y te dicen que vas a matar a tu hijo y a ti misma. Por eso sólo lo conté a quién creía que me iba a comprender, para que no me influyeran negativamente".

Tras los 9 meses de embarazo, llegó el día de parir. De noche, y sin haber recibido preparación prenatal, pasó sola las primeras horas de trabajo de parto, siguiendo la voz de su institno para aguantar las contracciones."Al principio no me dí cuenta que iba de parto, porque había vomitado y como también tenía diarrea pensaba que los dolores que tenía eran de eso. Ahora pienso que para mí fue bueno para sentirme libre de hacer lo que me apetecía para aguantar el dolor".

Al cabo de unas horas sangró, y ya alarmada, despertó a su esposo para marcharse al hospital. El dolor iba creciendo: "No el de las contracciones, que contrariamente eran medio placenteras. Sinó el de los huesos, que se movían para que el bebé pasara. Tenía la sensación que mi esqueleto se iba a desmontar".

A pesar que su doctora le dio libertad para moverse y colocarse como quisiera el dolor era tan intenso que estuvo a punto de desistir y acceder a que le dieran algo para amortiguarlo: "pensaba que no iba a aguantar", reconoce. Pero finalmente llegó la expulsión, con una rodilla en el suelo y la otra flexionada vio nacer a su bebé: "fue el momento más intenso de mi vida, estaba en trance, totalmente entregada a mis instintos animales. Tuve una sensación de profunda unidad con el universo, en el que no sabía donde terminaba mi cuerpo ni donde empezaba el mundo. Estaba en éxtasis, en otra dimensión".

Si esta joven de caderas estrechas sintió un gran placer espiritual el día que parió su primer hijo, que pesó 4 kilos y midió 55 centímetros, Aneline sintió satisfacción sexual con la expulsión de su segundo hijo, hace más de 40 años. "Sentí mucho placer, como cuando tienes relaciones sexuales. No llegué a un orgasmo, pero sentí placer intenso, un 7 sobre 10".

En su caso, también fue un parto natural asistido por un médico, siendo el tratamiento muy diferente al de su primer alumbramiento. "El parto que tuve con mi primer hijo no me gustó, porque no tuve conciencia de nada. Me pusieron una anestesia que me atontó y no vi como nació mi hijo. De ese día solo recuerdo mucho dolor".

Sin ambargo, a pesar de lo soprendentemente buena que fue su segunda experiencia, Aneline no se atrevió a contar a nadie lo sucedido. Sólo a su marido. "Pensaba que la gente se reiría de mí porque no sabía que lo que había sentido podía ser real. Creía que había sido una fantasía fruto de mi imaginación", reconoce. Tras 32 años de silencio reveló su secreto a una doctora que trabajaba en partos naturales y allí confirmó que sus sentidos no la habían engañado. "Me puse muy contenta", comenta.

Kelly, por su parte, tampoco suele dar a conocer la experiencia de su parto que califica como "cósmico". "No tengo paciencia para hablar de lo que viví con personas que no pueden comprender. Así que sólo lo explico a quien me pregunta y se interesa", argumenta.

La experiencia de su parto marcó un antes y un después en su vida. "Yo antes vivía en 'Matrix', y no tenía un estilo de vida saludable", asegura. Con la maternidad, se acercó al mundo espiritual a través del yoga, dejó de comer carne, optó por la medicina alternativa a la alópata y se formó como 'doula' para ayudar a otras mujeres a parir de forma natural. "La postura que se utiliza en los partos normales en el hospital está pensada para la comodidad de los médicos. La inventaron para que el rey Luis XIV pudiera ver a una de sus amantes parir, pero es pésima y no tiene en cuenta las necesidades de la mujer. En posición horizontal, el útero tiene que luchar contra la gravedad, se impide el movimiento de los huesos y no se permite la abertura de la pelvis", denuncia.

Después de 3 años de experiencia, Kelly está convencida que además del buen estado de salud del bebé y de la mujer, el bienestar psicológico y emocional también es crucial para tener un buen parto. "Influye la tranquilidad de la mujer, la relación que tiene con su pareja, la forma en que vive sus relaciones sexuales, si es desinhibida o no... porque el parto no deja de ser la culminación de la sexualidad de una mujer. Si la mujer entiende eso, puede llegar a sentir placer con el parto. Los sentimientos enemigos para ello son el miedo, la culpa y la pena".




sábado, 4 de junio de 2011

Video: Restaurar el paradigma original


Les dejo este video, primero de cuatro, sobre cómo es la naturaleza del parto y la maternidad en los mamíferos, entre los que se encuentra el ser humano, aunque cada vez parece que desea alejarse de ello.

viernes, 3 de junio de 2011

7 de Junio de 2011 Día Mundial de los Derechos del Nacimiento


7 de Junio de 2011



12º Día Mundial de los



Derechos del Nacimiento



Ponte en su piel



Campaña de concienciación sobre el



impacto de nacer.



Conscientes desde hace años del la influencia del naci-miento en los seres humanos queremos lanzar una lla-mada de atención a todas las personas implicadas en el recibimiento de los niños y niñas en el momento de na-cer, y la importancia del vínculo extrauterino.



Investigaciones científicas, nos alertan sobre las nefas-tas consecuencias que tiene para el bebé ser separado de su madre en el momento de nacer, de cómo afecta a la relación entre ambos y como este hecho condiciona-ra su sociabilización durante toda su vida.



Queremos conseguir “Nacimientos Respetados” para nuestros hijos/as y con esa intención seguiremos trabajando.



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martes, 1 de febrero de 2011

Una aseguradora indemnizará a una niña por sus secuelas tras un parto con fórceps

Valencia, 1 feb (EFE).- La Audiencia de Valencia ha condenado a una compañía aseguradora por las graves secuelas que sufre una niña de 6 años, que no puede mantenerse en pie, sostener la cabeza ni respirar independientemente, por la "desafortunada utilización" que se hizo de los fórceps en el parto, en noviembre de 2004.

El montante de la indemnización se determinará en un pleito posterior, apunta el juez, "una vez sea conocido el alcance final de las secuelas" que padece la menor, según ha informado hoy a EFE el letrado de la familia.

Tras iniciar un proceso penal por estos hechos, el juez archivó la causa y la familia optó por la vía civil y demandar a la aseguradora ASISA, responsable de los facultativos que asistieron el parto, han explicado las mismas fuentes.

El Juzgado de Primera Instancia número 27 de Valencia estimó la demanda interpuesta y condenó a la compañía, sentencia que recurrió la aseguradora pero que ahora confirma la Audiencia de Valencia, excepto en lo referente al pago de las costas procesales.

Según la sentencia de la Sección Segunda facilitada hoy por el Defensor del paciente, en noviembre de 2004, en la semana 36 de gestación, R.A.T. sufrió la rotura espontánea de la bolsa amniótica e ingresó en un hospital de Valencia, con cargo al seguro de ASISA que tenía contratado, que le cubría la asistencia en el centro sanitario y del ginecólogo que le atendió en el parto.

Una vez ingresada, el doctor confirmó la rotura de la bolsa amniótica y decidió estimular el parto, que tuvo lugar esa misma tarde.

Tras el alumbramiento, la paciente presentó una "importante hemorragia" que le produjo un shock hipovolémico, debido, al parecer, a la utilización de los fórceps en la intervención, que le causaron desgarros vaginales.

La hemorragia fue tan abundante que la paciente precisó transfusiones de sangre y estuvo ingresada 24 horas en la UCI, recibiendo el alta hospitalaria cuatro días después de dar a luz.

Su hija, con 2,560 kilos de peso y test Apgar de 5/9 al nacer, precisó reanimación con oxígeno y requirió intubación.

Posteriormente fue trasladada a la UCI de neonatos, donde le diagnosticaron lesión medular cervical alta central, espasticidad de miembros superiores, hipotonía de miembros inferiores y parálisis frénica bilateral con insuficiencia respiratoria.

Como secuelas, la menor, que hoy cuenta con 6 años, sufre un trastorno motor que le impide alcanzar la bipedestación, el movimiento útil controlable de los miembros superiores o inferiores, el sostén cefálico ni la respiración independiente.

La Audiencia de Valencia atribuye a la "desafortunada utilización del fórceps" la que provocó "la lesión medular, una importante equimosis del ojo izquierdo, y de que la madre sufriera un desgarro vaginal, lo que "induce a pensar que la manipulación del aparato fue desacertada tanto por su colocación como por la excesiva comprensión sobre la cabeza del feto".

Sentencia que el caso responde a un "supuesto de culpa virtual" por haberse producido un "daño desproporcionado", es decir, "un daño "insólito que no es consecuencia lógica de una actuación profesional normal".

El tribunal considera, en contra del criterio de la aseguradora, que la demanda no ha prescrito porque, aunque se interpuso en noviembre de 2008, cuatro años después del parto, y pudo presentarse en abril de 2005, cuando se tuvo el informe de alta de la UCI pediátrica, "entonces no podían considerarse consolidadas las secuelas de la niña".

Por otro lado, hace referencia a diferente doctrina jurisprudencial que señala 15 años como el plazo de prescripción de la responsabilidad contractual -de la efectiva asistencia sanitaria- entre la aseguradora y los demandantes.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El Supremo dice que no hay que pedir el Consentimiento Informado en parto natural

El consentimiento será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervenciones quirúrgicas, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente".

Así reza el artículo 8 de la Ley de Autonomía del Paciente, pero como la interpretación de las normas corresponde a los tribunales, son éstos los que delimitan cuándo un consentimiento informado es necesario y cuándo, por razones lógicas, no tiene que recabarse.Así ocurre en el caso de los partos naturales. La Sala Contenciosa del Tribunal Supremo, en una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Carlos Lesmes, afirma que no es necesario solicitar el consentimiento informado de la paciente cuando el proceso de parto natural está en curso, pues por razones lógicas, no es exigible.

  • Sí debe recabarse el consentimiento cuando se utilizan medios extraordinarios para facilitar el parto, excepto si concurren razones de urgencia

En palabras del alto tribunal: "En las circunstancias en las que estaba la gestante resultaba ilógico recabar el consentimiento informado, ya que se trataba de proseguir con el proceso de parto ya iniciado, en cuya gestación necesariamente había sido atendida e informada".La resolución del alto tribunal confirma así la absolución del Ministerio de Sanidad acordada por la Audiencia Nacional y los razonamientos que llevan a este tribunal a declarar la no obligación de recabar el consentimiento en estos procesos naturales.

El Supremo avala la declaración de la Audiencia Nacional y explica que "no se puede hacer ningún reproche a este razonamiento, pues como es obvio el proceso del parto, cuando es inminente e inevitable, constituye un proceso natural respecto del que el consentimiento informado no tiene sentido alguno, pues la voluntad de la paciente en nada puede alterar el curso de los acontecimientos".Es más, la Sala Civil hace aquí una matización: "Otra cosa es que se utilizaran medios extraordinarios para facilitar el parto, como podría ser la técnica de la cesárea, en cuyo caso, salvo razones de urgencia, sí debe recabarse el consentimiento informado de la paciente".

Error sin trascendencia

El Supremo no entra a valorar la supuesta mala praxis alegada por la paciente, pues ya se había descartado por la Audiencia Nacional y no había motivos para analizar las pruebas que se realizaron sobre la actuación sanitaria.En efecto, las conclusiones del informe pericial del especialista en Ginecología y Obstetricia respaldan la actuación de los médicos del servicio de Urgencias cuando la paciente llegó con una gestación entre la semana 25 y la 27.


  • El proceso del parto, cuando es inminente e inevitable, constituye un proceso natural donde el consentimiento no tiene sentido alguno

Aunque los facultativos erraron en el diagnóstico al confundir un cólico nefrítico con el inicio del parto, los peritos no aprecian relación causal entre los daños padecidos por el niño y el error inicial cometido. Según el dictamen pericial, "la parálisis cerebral infantil tipo paraparesia espástica es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en el prematuro". El informe pericial lleva a la Audiencia Nacional a descartar la responsabilidad de los facultativos, ya que "el error inicial que se presenta asumible no ha tenido trascendencia alguna", máxime si se tiene en cuenta que los médicos remitieron urgentemente a la gestante al servicio de Obstetricia.


Mayor concienciación


La sentencia de la Sala Contenciosa del Tribunal Supremo supone un respiro para los profesionales después de que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares dictara una sentencia afirmando que el parto natural, al ser un acto quirúrgico, precisa de consentimiento informado (ver DM del 14-VII-2009). Ahora bien, la información sigue siendo requisito esencial en la actuación sanitaria, tanto desde el punto de vista legal como ético. Son muchas las sentencias que lo recuerdan, sobre todo en la especialidad que más presente está en los tribunales de justicia (ver DM del 25-X-2010).

domingo, 19 de septiembre de 2010

Partos con música en el Infanta Sofía de Sanse


El objetivo de humanizar el parto mediante música es un aliciente único ante una situación que siempre es delicada. Así, el centro médico de referencia en el norte de la región, el Hospital Público Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, ha instalado en las diferentes dependencias equipos de música para relajar el alumbramiento. Señalan que el feto, mientras permanece enel útero, desarrolla un gran sentido de la audición, de modo que la terapia musical aplicada en la gestación y el propio parto ofrece múltiples beneficios: la madre reduce la ansiedad y el dolor de las contracciones e incluso disminuye el estrés del futuro bebé. Olga López, responsable de paritorios, lo ha contado en SER Madrid Norte.

Y recordamos que el Hospital Infanta Sofía de Sanse ha seleccionado 80 horas de temas variados, de modo que las madres podrán elegir si la terapia les regala acordes de Kate Perry o de Plácido Domingo. A gusto del consumidor, bienvenido al mundo con la música preferida de tus padres.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La experiencia del nacimiento

Los siguientes extractos son del capítulo V "La experiencia del nacimiento" del libro "La vida secreta del niño antes de nacer"* escrito por el Dr. Thomas Verny y John Kelly:


“Lo vemos [al nacimiento ] a través de los ojos de la madre y es su alegría la que despierta nuestra simpatía. Suponemos que el niño no siente nada, que es un espectador inocente del acontecimiento. Lisa y llanamente esto no es verdad. Para su madre y su padre, su nacimiento puede representar un recuerdo imborrable, la satisfacción de un sueño de toda la vida; sin embargo, para el propio niño es mucho más trascendental, un acontecimiento que se estampa en su personalidad. Su modo de nacer -doloroso o fácil, tranquilo o violento- determina en gran medida su futura personalidad y cómo verá el mundo que le rodea. Tenga cinco, cuarenta o setenta años, una parte de su ser siempre mirará el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fue. Por ese motivo, Freud denominó <<>> al placer y al dolor que acompañan el nacimiento. Ninguno de nosotros logra escapar totalmente a su influencia.

Para comprenderlo, nada mejor que intentar ver el nacimiento a través de los ojos de un niño. Al final del noveno mes en el útero, se ha vuelto profundamente consciente su universo; ahora, las sensaciones, los sonidos y la visión de éste son parte de él tanto como sus brazos y sus piernas. "

“… el nacimiento es el primer choque físico y emocional prolongado que experimenta el niño, y nunca lo olvida. Vive momentos de inenarrable placer sensual, momentos en que cada centímetro de su cuerpo es bañado por cálidos líquidos maternos y masajeado por músculos maternos. No obstante, estos momentos se alternan con otros de gran dolor y miedo. Incluso en las mejores circunstancias, el nacimiento resuena en el cuerpo del niño como una sacudida sísmica que alcanza las proporciones de un terremoto.

En un instante flota maravillosamente en un estanque de tibio líquido amniótico y al siguiente puede verse súbitamente lanzado hacía el canal del nacimiento y el comienzo de una experiencia difícil que puede durar muchas horas. Durante la mayor parte de ese período, las contracciones maternas le empujarán y pellizcarán. Sólo es posible imaginar qué se siente ante la fuerza total de una contracción, aunque algunos estudios radiológicos recientes muestran que, a medida que cada contracción rodea al niño, éste agita desenfrenadamente brazos y piernas, haciendo algo que se parece mucho a una reacción ante el dolor.

El final del nacimiento es casi igualmente desconcertante.” “… es muy probable que pronto se encuentre en una estancia fría, ruidosa y potentemente iluminada, rodeado de un grupo de desconocidos que le sujetan, le exploran y le tironean.

Simultáneamente, su mente registra toda sensación, ademán y movimiento. Ahora, nada escapa de su atención. Hasta los detalles más insignificantes dejan imborrables huellas en su memoria, aunque el niño rara vez podrá evocar espontáneamente esos recuerdos más adelante. Casi nadie puede hacerlo. El nacimiento produce una especie de efecto amnésico; existen buenos motivos para creer que se debe a la oxitocina (la principal hormona del organismo femenino para inducir a las contracciones uterinas) secretada por la madre durante el parto.”

“Otro asunto es la comparación que puede hacerse entre los nacidos por cesárea y los paridos por vía vaginal dos, tres o cinco años después. Muchas incapacidades secundarias relacionadas con el nacimiento desaparecen con el paso del tiempo. Sin embargo, entre mis pacientes he notado que podría ser una consecuencia, a largo plazo, del nacimiento por cesárea: un intenso anhelo de todo tipo de contacto físico. Probablemente, esto se debe a que la cesárea priva de los momentos sensuales que un bebé parido por vía vaginal experimenta durante el parto: el dolor atroz y el placer extremo. Estas sensaciones sensuales son precursoras de la sexualidad adulta, y es posible que la persona nunca supere su pérdida.”

“… espectaculares son los resultados de otro estudio realizado por el mismo Dr. Mednick. Esta vez, sus sujetos eran hombres que habían cometido delitos acompañados de violencia. Volvió a comprobar que el único denominador común era la historia natal: 15 de los 16 delincuentes más violentos habían padecido nacimientos extraordinariamente difíciles (la madre del decimosexto era epiléptica).

Muchos –hasta es posible que la mayoría- de estos nacimientos violentos y dolorosos son evitables en su totalidad o, en los casos en que esto no se logra, sus consecuencias pueden reducirse. A veces se puede conseguir proporcionando un poco más de la compleja asistencia médica tecnológica en que se ha especializado la obstetricia moderna, y otras suministrando menos. Pero siempre hay que prestar muchísima atención al estado emocional de la mujer que está a punto de ser trasladada a la sala de partos.

Su modo de enfrentarse con ese momento ejerce una gran influencia en su modo de parir. Si esta relajada, segura de sí misma y desea el nacimiento de su hijo, existen muchas posibilidades de que el parto sea sencillo y totalmente sereno. Si está atormentada por dudas y preocupaciones y tiene conflictos entre la perspectiva de convertirse en madre, los riesgos de complicaciones aumentan consecuentemente.”

“… existe un buen caudal de investigación seria que sustenta la idea de que emociones positivas, como la confianza en sí misma y la expectación, pueden afectar el proceso del parto, del mismo modo que emociones negativas, como la ansiedad profundamente arraigada.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan llegó a la conclusión de que las mujeres ansiosas tardaban mucho más tiempo en dar a luz que las tranquilas. Existe otro informe aun más concluyente de la Universidad de Cincinnatti. En este último, los investigadores no se limitaron a analizar la ansiedad per se, sino diversos tipos de ansiedades y tensiones y el efecto de cada una en la duración del parto y en las contracciones uterinas. En conjunto se sometieron a prueba diez factores psicológicos; los tres que más prolongaban el parto y que producían las contracciones más ineficaces eran, respectivamente, <<>>, <<>> y <<>>. En síntesis, las mujeres que parían con más facilidad eran las que presentaban menos ambivalencia con respecto a la maternidad, menos conflictos con sus madres y las que, en líneas generales, resultaban menos ansiosas.”

“Desde luego, esto no significa que toda tensión materna grave dañe necesariamente al niño. De todos modos, ¿quién sabe cuánto sufrimiento físico y emocional podríamos evitar nosotros –por nosotros me refiero a profesionales de la salud, como obstetras, psiquiatras, comadronas y enfermeras- simplemente prestando a la salud emocional de la gestante la misma atención que dedicamos a su salud física?

Existe otra medida igualmente sencilla que, con toda probabilidad, permitiría disminuir los riesgos físicos del nacimiento y que, sin lugar a dudas, reduce sus peligros psicológicos. Lo único que exige es emplear con más limitaciones y prudencias drogas, fórceps, monitores fetales, cesáreas y la compleja tecnología que gradualmente ha llegado a dominar el acto de nacer.

En los casos en que la madre o el niño corren peligro, dicha tecnología puede significar, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte. Para eso fue proyectada... para urgencias. Por desgracia, la mayoría de los obstetras recurren de manera rutinaria a la tecnología de que disponen y la utilizan con mujeres que no la necesitan."

"Es difícil saber cuánto daño físico directo infligen a la madre y al niño estos y otros elementos de gran potencia de la obstetricia moderna. Prácticamente todas las opiniones autorizadas coinciden en que el parto sin drogas es mejor y más seguro. ¿Éstas dañan realmente al niño? La mayoría de los estudios indican que sí, que a corto plazo lo dañan. Los niños cuyas madres han recibido anestesia general durante el parto inicialmente suelen ser más inactivos y tienen menos coordinación motriz. Esas manifestaciones pueden persistir muchos años después del nacimiento.

Las cesáreas plantean el mismo tipo de problemas. También en este caso, virtualmente todas las opiniones autorizadas coinciden en que el nacimiento sin cirugía es mejor y más seguro. "

"Ignoramos cuán frecuentes son los daños producidos por los fórceps, ya que se ha investigado muy poco sobre las consecuencias a largo plazo... no sólo de los fórceps, sino también de las restantes prácticas y procedimientos obstétricos utilizados rutinariamente, desde el aparato de ultrasonido hasta las episiotomías.

Desde luego, hay momentos en que estos procedimientos son absolutamente indispensables. Mas hora se emplean de manera rutinaria, y ni que decir tiene que eso es innecesario. Como ha apuntado el Dr. Le Boyer, sería difícil pensar una entrada al mundo más aterradora que la que la obstetricia ha creado sin darse cuenta para esta generación. Casí siempre los niños son traídos al mundo bajo potentes luces y en una estancia fría y de acero inoxidable llena de desconocidos enguantados y enmascarados. "

“Todo lo que hemos aprendido en la última década nos demuestra que, aunque lo hubiéramos intentado, no habríamos desarrollado un modo peor de nacer. Sin embargo, en el mundo occidental, muchos niños siguen naciendo en un escenario que quizá sea adecuado para una computadora, pero que es profundamente inadecuado para el nacimiento de un ser humano."

*Thomas Verny y John Kelly explican en este libro que el feto puede ver, oír, experimentar, degustar y, de manera primitiva, inclusive aprender.
Consecuencia de este descubrimiento es el hecho de que lo sentido y percibido por la criatura definirá en el futuro su comportamiento social. El instrumento fundamental que interviene en la transmisión de estos mensajes iniciales es, por supuesto, la madre. Esta sutil radiación no significa que sobre el feto recaigan toda clase de tensiones o preocupaciones. Lo importante, por el contrario, son los sentimientos profundos y constantes.
La vida secreta del niño antes de nacer narra, además, que los vínculos posteriores al nacimiento que el bebé establece con su entorno, son la continuación de un proceso que había comenzado mucho antes en el útero.

Los padres primerizos corren más riesgo de depresión

Por Amy Norton

NUEVA YORK (Reuters Health) - La depresión sería bastante común en los padres de menores de 12 años, especialmente durante el primer año de vida de sus hijos.

Eso, para los autores de un nuevo estudio, refuerza las evidencias de que las madres son más vulnerables a la depresión inmediatamente después del parto que en otros períodos.

Pero sugiere también que los nuevos padres, un grupo mucho menos estudiado que las madres, también enfrentan un mayor riesgo que el habitual de desarrollar depresión.

El estudio incluyó a unas 87.000 parejas del Reino Unido en las que se controló la historia clínica desde el parto del bebé y durante 12 años.

En ese período, el 39 por ciento de las madres y el 21 por ciento de los padres sufrieron por los menos un episodio de depresión clínica, según los diagnósticos o la indicación de antidepresivos registrados en las historias clínicas.

El riesgo en ambos padres llegó a su nivel máximo durante el primer año de vida del bebé.

En ese año, casi el 14 por ciento de las madres desarrolló depresión, lo que coincide con las tasas de depresión materna posparto de estudios previos. Y casi el 4 por ciento de los padres sufrió el mismo trastorno.

Pero después del primer año del bebé, la cantidad de nuevos casos de depresión "disminuyeron significativamente", precisó el equipo de Irwin Nazareth, del University College de Londres.

La incidencia de depresión en las madres bajó un 6 por ciento durante el segundo año de vida del bebé, y siguió disminuyendo a medida que el niño crecía. En los padres, esa reducción fue de entre el 2 y el 3 por ciento anual después del primer cumpleaños del bebé.

Los resultados confirman que en las madres aumenta el riesgo de depresión durante el primer año de vida del bebé, destacó el doctor James F. Paulson, de la Escuela de Medicina Eastern Virginia, en Norfolk, y que no participó del estudio.

Mientras que la depresión posparto hoy se diagnostica adecuadamente, se sigue debatiendo si las mujeres realmente son más propensas a desarrollar depresión inmediatamente después del parto que en otros períodos de sus vidas, explicó Paulson.

Los resultados, dijo a Reuters Health, "demuestran claramente" que las madres, y los padres, son más propensos a que se les diagnostique depresión durante el primer año de vida de sus hijos que en otros momentos de la vida.

Aun así, el estudio demuestra "la necesidad de reconocer y manejar la depresión de los padres en la atención primaria", concluyó el equipo.

Paulson sugirió que los padres, en especial los primerizos, conversen con el médico ante síntomas como tristeza persistente o falta de interés en actividades que suelen disfrutar.

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, online 6 de septiembre del 2010

miércoles, 23 de junio de 2010

Pinzamiento prematuro del cordón umbilical y daño cerebral

Este artículo describe un error importante en la práctica obstétrica moderna: esto es, el pinzamiento prematuro por rutina del cordón umbilical. Algunos apartados requieren ciertos conocimientos médicos para ser comprendidos y su lenguaje es muy técnico, pero en general se evita la jerga medica y se explica en términos que la mayoría de los padres interesados puedan entender.


El error fue enunciado muy claramente hace más de 200 años:

"Otra cosa muy perjudicial para el niño es pinzar y cortar demasiado pronto el cordón umbilical, que debería dejarse intacto no sólo hasta el niño haya respirado varias veces, sino hasta que su latido haya cesado por completo. De otra forma, el bebé es mucho más débil de lo que podría haber sido, puesto que en la placenta se queda una cantidad de sangre restante que debía estar en su cuerpo".
Erasmus Darwin (abuelo de Charles Darwin), Zoonimia (1801)

A pesar de las repetidas publicaciones que demuestran los efectos de esta práctica, y de las notificaciones oficiales, la sociedad médica y su prensa especializada todavía no reconocen la existencia de ningún error. Intentamos dar a conocer el tema y exponerlo públicamente para acelerar la corrección de este error generalizado.

La naturaleza de las lesiones causadas por esta práctica, desgraciadamente, excluyen una curación. Para los padres desafortunados de un niño afectado, el conocimiento puede mitigar cualquier culpabilidad que puedan tener y tranquilizarlos con respecto a los nacimientos futuros.
La obstetricia moderna no comprende las funciones normales del cordón y de la placenta a partir del momento en el que el niño nace, y en la mayoría de los hospitales el cordón umbilical se pinza y corta inmediatamente tras el parto (1, 2). En los nacimientos prematuros y cuando el recién nacido está deprimido o en riesgo, el pinzamiento inmediato del cordón se realiza rutinariamente para llevar rápidamente al bebé a la mesa de reanimación y obtener las muestras de la sangre del cordón con fines médico-legales (3, 4). La sangre de la placenta, que debería pasar dentro del bebé, se deshecha o utiliza para obtener células madre u otros productos comerciales.

A los médicos se les enseña (y lo creen) que con el pinzamiento del cordón tardío la transfusión placentaria proporciona al bebé demasiada sangre (hiper volemia). Mientras tanto, las unidades de cuidado intensivo neonatales (UCIN) están llenas de recién nacidos débiles, que han sufrido un pinzamiento prematuro del cordón, que muestran grandes insuficiencias de sangre (5), palidez, hipovolemia (volumen bajo de sangre), anemia (poca cantidad de glóbulos rojos), hipotensión (tensión arterial baja), hipotermia (baja temperatura), oliguria (poca producción de orina), acidosis metabólica, hipoxia (bajo suministro de oxígeno) y dificultades respiratorias (shock pulmonar) hasta el punto de que algunos necesitan transfusiones de sangre y muchos más reciben expansores de sangre (2, 5).

Llegados a este punto es necesaria una explicación de los términos anemia, policitemia, hipovolemia e hipervolemia. La sangre es una mezcla de células sanguínea (glóbulos rojos entre otras) y un fluido llamado plasma. Generalmente la sangre está compuesta por mitad células y mitad plasma. Cuando la sangre es insuficiente en glóbulos rojos se utiliza el término anemia; la sangre está diluida. Policitemia significa que hay demasiados glóbulos rojos; la sangre se encuentra concentrada. El término volemia se refiere al volumen total de sangre que circula en el corazón y los vasos sanguíneos del niño.

Los vasos sanguíneos son flexibles y se llenan constantemente con la sangre bombeada por el corazón, que por su interior como si fueran un globo largo, circular. Demasiado volumen de sangre (hipervolemia) obliga al corazón a trabajar demasiado y llena demasiado el globo. Un volumen de sangre insuficiente (hipovolemia) colapsan el globo y el corazón; da igual si la sangre está diluida o concentrada. La anemia y la policitemia se refieren a la calidad de la sangre; hypo- e hiper-volemia tienen que ver con la cantidad de sangre.

Un bebé anémico puede presentar hipervolemia ó demasiado líquido, y un niño policitémico puede presentar hipovolemia ó deshidratación. Un niño normal que sufre una pérdida fuerte de sangre tendrá un recuento normal y un volumen bajo de sangre (hipovolemia). Tras una hemorragia, el volumen de sangre se restablece con líquido (plasma), y el niño llega a ser anémico (sangre diluida) porque lleva mucho más tiempo recuperar el nivel normal de glóbulos rojos. La anemia infantil temprana es una clara indicación de que el niño sufrió previamente una pérdida significativa de sangre.

Antes de nacer, el cordón y la placenta respiran por el bebé. Los seres humanos y el resto de los mamíferos han desarrollado a lo largo de millones de años un mecanismo muy seguro para cerrar los cordones umbilicales en el momento del parto sin llegar a interrumpir la respiración, asegurando así la supervivencia de sus descendientes. Un accidente natural ocasional como la rotura del cordón roto puede ocurrir raramente, pero es biológicamente imposible que este mecanismo dé a un bebé demasiada o demasiada poca sangre de forma habitual. Las mamíferas que siempre dan a sus descendientes la cantidad equivocada de sangre para sobrevivir llegan a extinguirse en una sola generación.

El método de Erasmus Darwin sobre el pinzamiento tardío es seguro porque la pinza se coloca sobre vasos sanguíneos que el bebé ya ha cerrado de forma fisiológica (por constricción natural) después de haber recibido la cantidad correcta de sangre. La pinza no hace ningún daño porque no hace virtualmente nada. Cerrar el cordón de forma segura en el parto implica cerrar el sistema placentario de protección vital y poner en marcha los sistemas de protección vitales del bebé sin interrupción significativa de los sistemas de supervivencia durante el proceso del cambio.

El suministro de oxígeno y la sangre que lo transporta es crucial para el sustento de la vida. La sangre de color azul contiene poco oxigeno; la sangre roja está saturada de oxígeno. Las células del cerebro mueren rápidamente por falta de oxígeno; no se regeneran, y una carencia de oxígeno que dura alrededor de seis minutos causa daños cerebrales permanentes (6).

Funcionamiento normal del cordón y la placenta después del parto (sin pinzamiento).

Antes del parto, los pulmones están llenos de líquido y a través de ellos fluye muy poca sangre. El bebé recibe el oxígeno de la madre a través de la placenta y del cordón. Este suministro placentario de oxígeno continúa después del nacimiento hasta que los pulmones empiezan a funcionar y obtener oxígeno, es decir, cuando se llenan de aire y toda la sangre de la parte derecha del corazón los está atravesando. Cuando el niño está llorando y tiene un color rosado, los vasos sanguíneos del cordón se cierran por sí mismos. Durante el intervalo entre el nacimiento y el cierre natural tiene lugar una transfusión de sangre desde la placenta para establecer el flujo de sangre a través de los pulmones.De esta forma, el proceso natural protege el cerebro asegurando una fuente continua de oxígeno desde las dos fuentes hasta que la segunda está funcionando correctamente.

La transfusión de sangre placentaria se produce por acción de la gravedad o por las contracciones del útero de la madre, que impulsa la sangre hacia el bebé (7). La transferencia de sangre hacia el niño a través de la vena del cordón puede ocurrir después del cierre de la arteria (ya no hay pulsaciones en el cordón). La transfusión está controlada por los reflejos del recién nacido (estrechamiento de los vasos del cordón), y terminada por ellos cuando el niño ha recibido suficiente sangre (cierre de los vasos del cordón). El cambio de la oxigenación placentaria a la oxigenación pulmonar también implica el cambio de la circulación fetal a la adulta ó de la circulación por un solo lado del corazón (flujo de sangre del cuerpo solamente) a la circulación de los dos lados del corazón (flujo de sangre a través de los pulmones y después a través del cuerpo). La ventilación de los pulmones y la transfusión placentaria efectúan este cambio. Esta es una síntesis muy básica de un proceso muy complejo (8). Todo sucede en unos pocos minutos después del nacimiento, y cuando los latidos del cordón han cesado y el niño está llorando y su color es rosado, el proceso se ha completado.Pinzar el cordón durante el proceso del cambio interrumpe estos sistemas de ayuda vital y puede causar lesiones graves.

Efectos y lesiones del pinzamiento inmediato del cordón (PIC)

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (CAOG) y la Sociedad de Obstetras y Ginecólogos de Canadá (SOGC) abogan por el pinzamiento del cordón inmediatamente tras el nacimiento (3, 4), antes de que el bebé haya comenzado a respirar. Esto corta inmediatamente la fuente de oxígeno placentaria, y el recién nacido permanece asfixiado hasta que los pulmones empiezan a funcionar. La sangre, que se hubiera transferido normalmente para establecer la circulación pulmonar del bebé (9) se queda bloqueada en la placenta, y el recién nacido desvía sangre del resto de los órganos para llenar los vasos sanguíneos del pulmón (1). Después del pinzamiento inmediato, el bebé llegado a término tiene generalmente bastante sangre para establecer la función pulmonar y prevenir daños cerebrales obvios, pero a menudo está pálido, débil y lento en reacción. De vez en cuando, algún niño comienza a llorar en cuanto su cabeza ya está fuera, y las contracciones uterinas que lo impulsan hacia fuera lograrán también transferir una cierta cantidad de sangre placentaria antes de que le apliquen la pinza. Sin embargo, el pinzamiento del cordón antes de la primera respiración (9) causa siempre un cierto grado de asfixia y pérdida de volumen sanguíneo:


  • 1. Interrumpe totalmente la fuente placentaria de oxígeno de la placenta antes de que los pulmones comiencen a funcionar.

  • 2. Detiene la transfusión placentaria –la transferencia de un gran volumen de sangre (hasta el 50% del volumen total de sangre) cuyo destino era principalmente el de establecer la circulación a través de los pulmones del bebé para iniciar su funcionamiento.

Parálisis cerebral

Mientras que el PIC es un peligro para todos los recién nacidos, en el caso de recién nacido que nace asfixiado y deprimido como consecuencia de sufrimiento fetal por compresión del cordón (por ejemplo, un cordón tenso alrededor del cuello) (10), el PIC puede resultar fatal (9, 1). Un niño privado de sangre placentaria oxigenada antes de nacer tiene una necesidad extrema de sangre oxigenada después del nacimiento. En tales circunstancias el PIC (11) origina a menudo un bebé hipovolémico y asfixiado, incapaz de empezar a respirar adecuadamente para aliviar la asfixia. El oxigeno de los pulmones no podrá alcanzar el cerebro si el recién nacido no tiene suficiente sangre para circular desde los pulmones al cerebro (12).


El término médico utilizado para la condición que causa la parálisis cerebral (PC) es encefalopatía hipóxica isquémica (EHI). Hipoxia significa falta de oxígeno o el niño no tiene ninguna fuente placentaria de oxígeno; isquemia significa falta de flujo sanguíneo ó la mitad de la sangre del bebé está en la placenta, y encefalopatía significa daño cerebral. La EHI se trata a menudo con transfusión de sangre o expansores de sangre después de que gran parte de la propia sangre oxigenada del bebé se haya desechado junto con la placenta. Además, los bebés con EHI desarrollan generalmente anemia.


Es obvio que la forma correcta de reanimar a un bebé en dificultades es manteniendo el cordón y la placenta en funcionamiento mientras los pulmones se ventilan (1, 9, 12). Si un bebé nace con un nudo en el cordón, ¿qué se hace con el cordón, se afloja o se aprieta? (11). Un recién nacido deprimido por falta de sangre y oxígeno (10) recupera rápidamente el estado normal con una transfusión grande de sangre placentaria oxigenada y es poco probable que desarrolle una EHI (12). La restauración rápida de la oxigenación es crucial en la prevención del daño cerebral en un bebé deprimido, y ese bebé necesita tener suficiente volumen de sangre para transportar oxígeno al cerebro. Si el daño cerebral hipóxico ocurrió antes del parto, la oxigenación y la transfusión placentarias no lo curarán después del nacimiento, pero se evitará una mayor progresión del daño. La transfusión de sangre cuando el bebé ya sufre una EHI no restaurará las células cerebrales muertas. Las transfusiones de sangre realizadas en la UCIN son ejemplos de demasiado poco y demasiado tarde.


El sufrimiento fetal —asfixia intraparto— (13) debido a la compresión del cordón, tal como ocurre en un prolapso de cordón durante el trabajo de parto (el cordón apoyado entre la cabeza y el cérvix) puede evitarse rápidamente aliviando la compresión —elevando la parte emergente (cabeza) o cambiando la posición de la madre. El ritmo cardíaco fetal y el monitor vuelven a normalizarse pronto, y en un parto que requiera una cesárea urgente, posiblemente el bebé no muestre ningún signo de asfixia. El mismo resultado se puede obtener cuando un bebé nace asfixiado con un cordón apretado alrededor del cuello al reducir la presión del cordón desenrrollándolo, permitiendo así que la circulación placentaria reanime al niño (1). La práctica obstétrica estándar actual es pinzar el cordón inmediatamente para obtener un pH del cordón (3, 4), lo que maximiza la asfixia y la hipovolemia y favorece una EHI. La sangre placentaria capaz de salvar la vida se desecha, mientras zonas del cerebro del bebé mueren por falta de oxígeno.

Trastornos de aprendizaje y deficiencia mental

Generalmente los diversos grados de parálisis cerebral y parálisis espástica se hacen evidentes poco después del nacimiento, en los movimientos y reflejos del niño, pero grados menores de daños cerebrales hipóxico-isquémicos pueden mantenerse ocultos durante años (6). La anemia con déficit de hierro en bebés se asocia a trastornos de aprendizaje y problemas de comportamiento hasta el punto de retraso mental cuando estos niños alcanzan la escuela primaria (14). El grado de retraso mental aumenta cuando se trata de niveles más graves de anemia infantil (15).

Al nacer, ningún recién nacido está anémico; la madre suministra la cantidad adecuada de hierro independientemente del hierro que tenga. Cualquier recién nacido que recibe una transfusión placentaria completa en el nacimiento tiene bastante hierro para prevenir la anemia durante el primer año de vida (13). Es, por tanto, razonable concluir que la transfusión placentaria completa prevendrá el retraso mental, los problemas de comportamiento y los trastornos de aprendizaje consecuencia de la anemia infantil.

El recién nacido al que se le pinza el cordón inmediatamente puede faltarle desde un tercio hasta la mitad de su volumen normal de sangre, y será propenso a desarrollar anemia infantil (13); y tal como se mostró previamente, tendrá riesgo de padecer daños cerebrales hipóxico-isquémicos. Mientras que algunos estudios sobre el tratamiento de la anemia en la infancia han demostrado ciertas mejoras del comportamiento, la mayoría de los estudios no muestran ninguna mejora o prevención de la disfunción cerebral después de la corrección de la anemia (16), lo que hace difícil establecer una relación causa-efecto entre la anemia y la disfunción cerebral.

En la EHI y la DC (disfunción cerebral), la anemia se desarrolla DESPUÉS de que el cerebro se haya dañado. La hipovolemia y la hipoxia moderadas durante el nacimiento producirán anemia infantil; pero pueden también causar daños cerebrales de menor importancia sin detectar(6), que provocarán más adelante defectos del comportamiento. La evidencia apunta seriamente hacia una causa común para la anemia infantil y las disfunciones cerebrales de conducta: el pinzamiento inmediato del cordón. Es decir, ambas, la anemia y la disfunción cerebral, son efectos, no una causa y la otra efecto.

En una revisión bibliográfica de 1982 sobre el pinzamiento del cordón, Linderkamp concluyó: "el pinzamiento inmediato puede dar lugar a hipovolemia y anemia. Una transfusión placentaria media parece ser más apropiada para evitar el riesgo de hiperviscosidad y anemia, puesto que la deficiencia de hierro más tarde en la infancia es probablemente menos peligrosa". Y en una revisión similar en 1981, Peltonen indicó: "cerrar la circulación umbilical antes de que tenga lugar la aireación de los pulmones es una medida altamente antifisiológica que, en consecuencia, se debería evitar. Aunque el bebé normal sobrevive sin daño, bajo ciertas condiciones desfavorables las consecuencias pueden ser fatales". Al cabo de pocos años, empezaron a aparecer en la literatura especializada informes sobre estos bebé ilesos, normales, anémicos, que resultaban ser retrasados mentales en la escuela primaria.

Mientras Linderkamp nunca demostró que la hiperviscosidad (hematocrito > 65%) presentara riesgo alguno para el recién nacido, las afirmaciones de Peltonen se basaban en sus observaciones de los tórax de recién nacidos a través de un fluoroscopio, y describió el llenado incompleto de los ventrículos cardíacos (disminución de tamaño del corazón) tras el pinzamiento inmediato. Su uso de la palabra fatal indica que, después del pinzamiento inmediato, él presenció un fallo cardíaco que no se recuperó. Aconoseja categóricamente evitar este procedimiento (sin excepciones) enfatizando que el niño normal tampoco está libre de riesgo. No aconsejó repetir su experimento; el CAOG y la SOGC (3, 4) sí lo recomiendan. Una parada cardíaca o un rendimiento cardíaco inadecuado durante unos pocos minutos producirán daños cerebrales permanentes.

El pinzamiento inmediato del cordón se identifica claramente como causa de lesiones neurológicas (cerebro) en el recién nacido, que abarcan desde la muerte neonatal con parálisis cerebral hasta retraso mental y desórdenes de comportamiento.
El pinzamiento inmediato del cordón ha llegado a ser cada vez más común en la práctica obstétrica en los últimos 20 años; hoy, los índices de trastornos del comportamiento (como el TDA —Trastorno por Déficit de Atención— o el THDA —Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad—) y trastornos de desarrollo (como el Autismo o el Síndrome de Asperger) siguen aumentando y es frecuente observarlos en la escuela.

Síndrome de dificultad respiratoria

El bebé prematuro es mucho más vulnerable a una lesión producida por el pinzamiento inmediato del cordón que el niño robusto nacido a término. El cerebro está en un estado temprano de desarrollo y los tejidos en crecimiento activo se dañan más fácilmente por la falta de oxígeno y sangre. El problema más común del bebé prematuro y una causa principal de la muerte neonatal es el síndrome de dificultad respiratoria (SDR), causado por volumen insuficiente de sangre (hipovolemia) (13, 9) debido al pinzamiento inmediato del cordón y poco flujo sanguíneo a través de los pulmones. La exudación por supuración (EPS) es el diagnóstico para el SDR; bajo el microscopio, la EPS del «shock pulmonar» —SDR— en pacientes adultos y geriátricos aparece igual que la EPS de los recién nacidos.


  • El pinzamiento inmediato del cordón en los potros recién nacidos puede causar SDR y EPS, y se han producido lesiones pulmonares similares en perritos y conejos recién nacidos retirando cierto volumen de sangre después del parto (17).

  • Landau pudo prevenir totalmente el SDR y la EPS en recién nacidos suspendiendo la placenta y el cordón como un I.V. para realizar una transfusión placentaria completa (18).

  • Kinmond previno virtualmente el SDR en prematuros al realizar una transfusión placentaria parcial. Ninguno de estos bebés necesitaron transfusiones de sangre en la UCIN (2).

La respiración retractiva, que se observa en las etapas iniciales del SDR, es un esfuerzo reflejo por llevar la sangre al interior del tórax. En adultos con shock terminal hipovolémico, parecen jadeos por falta de aire. Los recién nacidos con volúmenes óptimos de sangre por transfusión placentaria no presentan respiración retractiva. Durante años, ha existido una abundante y abrumadora evidencia de que el SDR neonatal está causado por la interrupción de la transfusión placentaria a causa del pinzamiento del cordón. Sin embargo, para la profesión médica la causa del SDR neonatal sigue siendo un misterio. Permitiendo que cada recién nacido reciba una transfusión placentaria normal, no aparecen ni SDR yatrogénico ni hipoxia ni daños cerebrales, de lo que se deduce que estos trastornos deberían ser totalmente prevenibles.

George M. Morley, M.B., Ch.B., FACOG
http://www.cordclamping.com/

Extracto del artículo: "How the Cord Clamp Injures Your Baby’s Brain"
Texto completo en: http://www.cordclamping.com/braindamage.htm
El Dr. Morley se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo en 1957, terminó su residencia como ginecólogo en 1962. Ha ejercido Ginecología y Obstetricia hasta su jubilación en 1999. Es miembro del American College of Obstetrics and Gynecology. Críticas o comentarios a este artículo pueden ser enviados a morley@cordclamping.com, y recibirán respuesta del autor.

Extraido de: http://www.holistika.net/