jueves, 30 de abril de 2009

Practicar yoga en el embarazo ayudaría a aliviar algunos dolores del parto

Un estudio señala que aquellas mujeres que toman clases de yoga tienen un parto más corto y menos doloroso.
Practicar yoga durante el embarazo puede ayudar a aliviar algunos dolores de espalda, a deshinchar los tobillos e incluso reducir los niveles de estrés previos al parto, ya que disminuyen los niveles de cortisol. Incluso si el embarazo ha sido relativamente tranquilo, las técnicas del yoga ayudan a preparar el cuerpo para el momento del parto. De acuerdo al sitio estadounidense FitPregnancy.com, un estudio realizado en Tailandia señaló que las mujeres que tomaron clases de yoga durante el embarazo tuvieron un parto más corto y menos doloroso que aquellas que no practicaron esa disciplina. Los expertos señalan que es importante generar espacio y tiempo para sí mismas antes del nacimiento de la guagua, por ejemplo, los masajes son una forma para lograr un equilibrio físico y psíquico, debido a que liberan endorfinas y serotonina que inducen al bienestar y a la relajación.

miércoles, 29 de abril de 2009

Un tercio de las mujeres españolas no amamanta a sus hijos

Pese a las recomendaciones de la OMS y de UNICEF que defienden los beneficios para la madre y el pequeño de la lactancia durante seis meses, un tercio de las mujeres españolas actuales no amamantan a sus hijos. Del porcentaje de madres que deciden dar el pecho a sus bebés, el tiempo medio de lactancia se encuentra por debajo de los índices óptimos considerados por los expertos, tal y como se desprende del "Estudio de comportamiento de la lactancia materna" facilitado en el encuentro anual de la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León que se celebra en Salamanca. El estudio ha sido realizado por facultativos de los hospitales Universitario de Canarias, San Rafael de Madrid y Universitario Nuestra Señora de Candelaria de Santa Cruz de Tenerife. Por lo que respecta a la edad de las madres, se ha constatado que la media se sitúa en los 26,1 años, y se ha observado que, cuanto mayor es la progenitora, menor es el porcentaje de las que deciden amamantar. En este sentido, el estudio pone de manifiesto que entre las que tenían menos de 20 años, la lactancia se llevó a cabo en un 79% de los casos y entre las que tenían más de 35, sólo en un 65%. A pesar de que los organismos internacionales recomiendan dar leche materna durante medio año, el tiempo medio de lactancia en España es de 3,5 meses. Tan sólo el 20% de las madres continúa amamantando a su hijo a los seis meses, cifra que se reduce al 7% al año de nacimiento y sólo un dos por ciento después de doce meses. Entre los factores que influyen en la decisión y la posibilidad de dar de mamar a un hijo se encuentran las cesáreas, y es que las mujeres que fueron sometidas a esta intervención dieron de mamar en un 63%, lo que supone un 12% menos que la media. Otra circunstancia que se observa en el estudio es que la lactancia materna en las mujeres que trabajan fuera del hogar es inferior a las que no lo hacen. Se trata de una circunstancia que coincide con los estudios realizados en este ámbito hace sesenta años, aunque en aquella época el número de madres que trabajaban fuera de casa era muy inferior al actual. En lo referente al abandono de la lactancia, la causa más esgrimida por las madres es la insuficiencia de leche, seguida de la falta de aumento de peso del bebé, de la incorporación de la progenitora al trabajo y de problemas en los pechos. La resistencia individual a comprometerse con los horarios de la lactancia, el temor a que amamantar deteriore estéticamente el pecho y la progresiva implantación de cirugía plástica de la mama, son otras variables negativas para la lactancia, "difíciles de modificar pese a la labor realizada por los grupos de apoyo". Los investigadores subrayan la importancia de asesorar sobre lactancia materna dirigida a las no iniciadas para informar sobre la conveniencia de lactar debido a las ventajas para la madre y el hijo. Dar de mamar a los bebés reduce las probabilidades de muerte súbita y otras patologías en el primer año de vida del niño, según el informe.

Consumir grasas trans durante el embarazo puede afectar al desarrollo cognitivo del niño, según un experto de la AESAN

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
Ingerir en exceso alimentos que contengan grasas trans, como la bollería industrial, los helados, la margarina o las patatas fritas durante el embarazo y la lactancia pueden afectar al desarrollo cognitivo de los niños y reducir su peso al nacer, según afirmó hoy el responsable de Componentes y Aditivos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el doctor Pedro Mario Fernández.
Durante el transcurso de las XIII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica que se celebran hoy y mañana en Madrid, este experto explicó que los ácidos grasos trans (AGT) "retrasan la fecha de caducidad de los alimentos, reducen su oxidación y mejoran su textura y flexibilidad". Sin embargo, este componente, que se puede transmitir al bebé durante la gestación y a través de la leche materna, "es una estructura artificial derivada de procesos industriales que nuestro cuerpo no reconoce, no puede metabolizar y que se limita a acumularse en el organismo", aseguró el doctor Fernández.
Otra de las complicaciones más importantes derivadas del consumo "no controlado" de los AGT son las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, los AGT son responsables de la reducción del colesterol HDL ("bueno") y del aumento del LDL ("malo"), lo que a la larga se traduce en "un mayor riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares" --como el infarto de miocardio agudo-- "e incluso en el desarrollo de una diabetes tipo 2", aseveró el responsable de la AESAN.
Estos ácidos grasos son también responsables de anular los "efectos positivos" de otros elementos como las vitaminas liposolubles (A,D,E y K) "imprescindibles para la salud de los niños", apuntó. A este respecto, el Ministerio de Salud y Política Social, a través de la estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), aconseja la "vigilancia y la reducción de la ingesta de este compuesto" hasta el 0,5-2 por ciento del aporte calórico diario. MODERACIÓN CON LAS PALOMITAS DE MICROONDAS Y LAS PATATAS FRITAS La dieta mediterránea, predominante en España, hace que la ingesta media de grasas trans sea más baja que la de otros países como EE.UU. o Canadá. No obstante, "la cultura de la 'fast-food', representada no sólo por las pizzas o las hamburguesas, sino también por los 'snacks' y la bollería industrial, hace que nuestro país no esté exento de los efectos negativos que provocan los AGT", explicó el doctor Pedro Mario Fernández.
Según este experto, la alimentación de niños y adolescentes merece una "especial atención" porque son el segmento poblacional "que más alimentos de este tipo consume". "Por poner varios ejemplos de comidas predilectas para los niños, las palomitas de microondas contienen hasta un 36 por ciento de grasas trans, las patatas fritas hasta un 20, las sopas deshidratadas (de sobre) hasta un 15, las hamburguesas hasta un 4 y las pizzas hasta un 3 por ciento", comentó. Respecto al resto de grasas, el doctor Fernández señaló que "todas tienen el mismo aporte calórico, desde las trans hasta las insaturadas, pero sus efectos sobre los niveles de colesterol son muy diferentes".
Así, las grasas monoinsaturadas --aceite de oliva-- aumentan el colesterol "bueno" (HDL) y reducen el "malo" (LDL); las Omega 6 --aceites de girasol, maíz-- reducen los dos tipos de colesterol; las Omega 3 --nueces, pescado, soja-- reducen el LDL y mantienen los niveles de HDL; y por último, tanto las grasas trans como las saturadas --leche entera, carne roja-- reducen el colesterol bueno y aumentan el malo.

martes, 28 de abril de 2009

El consumo de un antiepiléptico en el embarazo reduce el cociente intelectual de los niños

E.P.
El consumo del antiepiléptico valproato en el embarazo reduce el cociente intelectual de los niños, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta (Estados Unidos) que se publica en la revista 'New England Journal of Medicine'. Los autores del trabajo señalan que las mujeres en edad reproductiva deberían evitar el valproato como primera opción de tratamiento para la epilepsia. Los resultados del estudio mostraron que los niños de tres años cuyas madres tomaron valproato durante el embarazo tenían un cociente de inteligencia medio de entre seis y nueve puntos menos que aquellos expuestos a otros tres fármacos antiepilépticos. El estudio NEAD sobre los efectos sobre el desarrollo neurológico de los fármacos antiepilépticos sigue a más de 300 niños nacidos de mujeres con epilepsia entre 1999 y 2004. El estudio se realiza en 25 centros para la epilepsia de los Estados Unidos y Reino Unido. En el momento de inicio del estudio, las mujeres tomaban un único antiepiléptico: carbamazepina, lamotrigina, fenitoína o valproato. El estudio NEAD descubrió con anterioridad que la exposición al valproato también aumenta el riesgo de defectos anatómicos de nacimiento, a pesar de que la investigación no se diseñó para examinar estos aspectos. Según explica Kimford Meador, director del estudio, "existen riesgos claros asociados con el valproato y los médicos tienen la obligación de informar a las mujeres sobre ellos. El valproato sigue utilizándose en el tratamiento de la epilepsia porque los ataques de algunos pacientes pueden controlarse sólo con este fármaco. Sin embargo, recomendamos que las mujeres con epilepsia prueben primero otro fármaco". Alrededor del 15 por ciento de los pacientes con epilepsia generalizada primaria responden sólo al valproato, pero según Meador este aspecto no se aplica a otras formas de epilepsia. Meador añade que los efectos del valproato en el cociente intelectual de los niños parecen depender de la dosis por lo que podría reducirse el riesgo tomando dosis más bajas con mayor frecuencia o emplear una formulación de liberación sostenida del fármaco. El coeciente intelectual de un niño suele estar muy influido por el de su madre. De los cuatro fármacos antiepilépticos estudiados, sólo el valproato alteró esta relación. Los resultados preliminares que describen el cociente intelectual de los niños a los dos años son de final del 2006. Los descubrimientos se vieron fortalecidos por la capacidad de los investigadores de incluir más niños y medir su progreso después de tres años. Los autores planean seguir a los niños hasta la edad de 6 años.