Mostrando entradas con la etiqueta alergia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alergia. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de agosto de 2013

LECHE AMARGA

“Si su vida estuviese amargada como lo está la mía, al ver día tras día esta masacre de inocentes por una alimentación inadecuada, creo que usted entonces sentiría, como yo siento, que la propaganda engañosa sobre alimentación infantil debería ser castigada como la forma más criminal de la sedición, y que estas muertes deben considerarse como un asesinato… Cualquier persona que, por ignorancia o ligereza, lleva a que un bebé sea alimentado con leche inadecuada, puede ser culpable de la muerte de ese niño.’
Cicely Williams, la autora del discurso Milk and murder (‘Leche y muerte’) era una pediatra jamaicana, la primera mujer médico en su país. Fue una de tantas personas entregadas con pasión a su trabajo. La descripción de la malnutrición proteico calórica severa (kwasiorkor) durante su estancia en Ghana la arrancó del anonimato para la ciencia, y esta conferencia que pronunció en 1939, en el Singapore Rotary Club, le hizo un hueco en la historia para el resto de la humanidad.
El discurso constituye la primera denuncia en un foro oficial de las agresivas prácticas de marketing de las multinacionales de alimentación infantil. Sus estudios mostraron que la mortalidad infantil tenía una fuerte relación con el abandono del amamantamiento y su sustitución por leches artificiales de origen animal. Pero no lo hicieron a partir de fríos números: lo había descubierto niño a niño, lágrima a lágrima, muerte a muerte. Por eso sus palabras llenaron la sala y se arroparon del silencio, de la voz de los que jamás habrían de oírla, de la voz de los muertos. Por eso los presentes –entre ellos, el entonces presidente de Néstlè – quedaron noqueados por la extrema dureza del tono que utilizó.
El silencio en que debió quedar aquel auditorio al apagarse el eco de sus palabras no hizo reaccionar a aquellos que pudieran haber impulsado normativas y leyes que frenaran estas prácticas asesinas. Consecuencia de la complicidad o indiferencia institucional, en las décadas entre los 40 y los 70 se produjo un abandono masivo de la alimentación natural a escala mundial, en favor de los sucedáneos de leche materna elaborados con leche de vaca por las grandes corporaciones de alimentación. Se estima que a mediados de los 70 se alcanzaron las tasas de lactancia materna más bajas de la historia de la humanidad.
Pero la voz de Cicely Williams comenzó a confluir con otras voces indignadas. Las hubo profesionales, como las del también pediatra jamaicano Derrick Jelliffe, padre del término “malnutrición comerciogénica”. Pero también las mujeres se revelaron. Un grupo de siete madres creó en 1956 una asociación de apoyo, mujer a mujer, para defender la lactancia materna. Dos años más tarde, crearon la primera versión del que habría de ser texto de referencia en la lactancia materna: El arte femenino de Amamantar. No sabían que estaban gestando una de las asociaciones de mujeres más importantes del mundo, La Leche League International.
En 1974 Mike Muller publicó por encargo el informe sobre la industria de alimentación infantil The baby killer (El asesino de niños), el cual tuvo un éxito inmediato a nivel mundial. El título de la traducción alemana Néstlè mata niños provocó una demanda de la compañía alimentaria por difamación. Tras un largo juicio, en el que los representantes de la industria intentaron varios acuerdos extrajudiciales, en el momento del juicio oral la compañía retiró tres de los cuatro cargos que habían formulado, dejando únicamente una queja por el título de la traducción. El editor fue condenado a 300 francos franceses. Todo había cambiado: Néstlè reconocía tácitamente la veracidad del contenido del informe.
Tras las madres y los profesionales, sólo faltaba el apoyo institucional para completar el muro de la defensa de la salud infantil. En 1979 se puso la última piedra de este muro, con la creación de la International Baby Food Action Network (IBFAN), al amparo de la Organización Mundial de la Salud y Unicef. Su primer documento fue el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Lactancia Materna, suscrito por los representantes de la Industria alimentaria.
Cicely Williams viviría lo suficiente como para no morir con la amargura con que pronunció su discurso en Singapur. También aquellas siete madres que se atrevieron a crear un documento que contradecía a la doctrina pediátrica oficial de su tiempo, o el humilde periodista denunciado por una gran multinacional, parecían pequeños ante la enormidad del mundo. Pero sin ellos, es muy probable que el cambio no se hubiera producido.
Hicieron lo que pudieron. Y no fue poco.
Teodoro Martínez Arán
Médico, especialista en pediatría
 

martes, 30 de junio de 2009

La leche es la primera causa de alergia alimentaria en menores de cinco años, según un experto

Sólo el 15 por ciento siguen siéndolo al cumplir los 6 años
La leche artificial o de vaca es la primera causa de alergia alimentaria en niños menores de cinco años, aunque sólo el 15 por ciento siguen siéndolo al cumplir los 6 años, según el alergólogo Pedro Ojeda, secretario de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
"La alergia a la leche, aunque es la primera alergia alimentaria en aparecer en los niños, suele superarse espontáneamente en los primeros años de vida. Sólo el 15 por ciento de los niños alérgicos a la leche lo siguen siendo después de los 6 años", apuntó el experto.
Según el informe Alergológica 2005, la alergia a los alimentos en España afecta a entre un 2 y un 6 por ciento de la población. Es la quinta enfermedad en orden de frecuencia de las diagnosticadas por los alergólogos en nuestro país, después de la rinoconjuntivitis, el asma, la hipersensibilidad a los medicamentos y la urticaria.
En el caso de la alergia a alimentos, en el conjunto de la población la leche de vaca es también la quinta causa de consulta de alergia por este tipo de reacciones con una frecuencia del 13,8 por ciento, por detrás de frutas (33%), frutos secos (26%), marisco (22%) y huevo (16%).
"La mayor parte de este tipo de alergias suele afectar fundamentalmente a la población infantil, especialmente los lactantes (0-12 meses) y primera infancia. En niños mayores de cinco años, las causas más frecuentes son por el contrario, frutas frescas, frutos secos, pescado y marisco", puntualizó el doctor Ojeda.
EVITAR LOS BATIDOS Y HELADOS
Las proteínas de leche de vaca se encuentran en lácteos y derivados, pero también están presentes en otros productos manufacturados como pan, fiambres, embutidos, pescados congelados, golosinas, conservas, cosméticos y medicamentos.
"Un alérgico a la leche debe evitar de forma estricta los alimentos que contengan o puedan contener las proteínas lácteas. Por supuesto, los helados y batidos contienen prácticamente todos proteínas lácteas por lo que los alérgicos a la leche los deben evitar", indicó.
"Además los pacientes muy sensibilizados deben tener un cuidado especial con los fotoprotectores o leches hidratantes, puesto que algunas pueden contener suero lácteo. Por ello, la SEAIC recomienda en cualquier caso leer detenidamente su composición", añadió.
En su mayoría, los síntomas se presentan al iniciar la lactancia artificial, generalmente después de un período prolongado de lactancia materna. Las molestias suelen aparecer a los pocos minutos de la ingesta. Por orden de frecuencia, lo más común son los síntomas cutáneos, seguidos de digestivos y respiratorios.
"Generalmente, los síntomas pueden iniciarse tras la primera toma de lactancia artificial o tras un corto periodo de lactancia mixta. Este intervalo hace que la edad de aparición esté en relación con la edad de comienzo de la lactancia artificial, con un máximo de incidencia entre los 4 y 5 meses de edad. Por este motivo, es excepcional el inicio de esta patología alérgica después de los dos años de edad", comentó el doctor.
SÍNTOMAS CUTÁNEOS EN EL 30% DE CASOS
Más del 75 por ciento de los niños presenta más de un síntoma. Las manifestaciones dermatológicas agudas --como eritema, urticaria y angiodema-- constituyen el cuadro más frecuente. Vómitos y diarrea se asocian en el 30 por ciento de los casos a los síntomas cutáneos.
Con poca frecuencia y siempre de forma aguda, la parte respiratoria se inicia con edema de glotis, dificultad respiratoria y disfonía. En este sentido, "las pistas sobre las que unos padres deben estar advertidos para sospechar una alergia a la leche es la aparición de ronchas (rojeces y habones) alrededor de la boca, o el resto del cuerpo, con la toma del biberón (o en niños más mayores con otros lácteos), generalmente en los primeros minutos de la toma".
"La aparición de otros síntomas, como vómitos o diarrea, dificultad para respirar o decaimiento claro en relación con la toma pueden ser manifestaciones de una reacción más grave. A veces, el rechazo sistemático del biberón puede ser una señal de alarma", apuntó.
TRES PASOS PARA EL DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se realiza en tres pasos: la historia clínica y exploración física; la demostración de sensibilización mediada por IgE mediante pruebas cutáneas en el brazo, y un análisis de sangre.
Según el doctor Ojeda "las pruebas pueden hacerse desde cualquier edad, incluso en lactantes de un mes de vida, no hay por qué esperar". "Cuanto antes se diagnostique, antes podremos aplicar el tratamiento adecuado", aseveró.
Si se estima que el paciente tiene una probabilidad baja de ser alérgico o que puede estar en una fase de tolerancia se propone realizar las pruebas de provocación administrando el alimento de forma controlada en el medio hospitalario.
"En estos últimos años, se ha avanzado notablemente en los tratamientos de desensibilización o de inducción de tolerancia a la leche de vaca. Hay diversos servicios de alergia en hospitales españoles de la sanidad pública y unos pocos centros privados donde se están llevando a cabo estos tratamientos, siendo muy efectivos, con unas tasas de éxito --conseguir que un niño alérgico a la leche tome leche-- superiores al 80 por ciento", concluyó.

martes, 14 de abril de 2009

Una experta advierte de que la alergia al polen en los niños es cada vez más frecuente, la lactancia natural ayuda a evitarla

La experta en Alergología del Hospital Casa de Salud de Valencia, Valentina Gutiérrez, advirtió de que la alergia al polen en los niños es cada vez más frecuente. La especialista indicó que la primera causa de alergia respiratoria son los ácaros, pero aseguró que "cada vez se ve con más frecuencia a niños muy pequeñitos con alergia al polen, sobre todo a las gramíneas, el olivo y las parietarias que son pólenes muy abundantes en la Comunitat Valenciana".
Además, la doctora Gutiérrez resaltó que "es razonable pensar que puesto que ha sido un año lluvioso, habrá más polen", y señaló que "a mayor carga de alérgenos en el ambiente, más facilidad hay de que una persona predispuesta desarrolle una sensibilización, aunque no haya sido alérgica con anterioridad".
Según la especialista hay dos factores muy importantes para prevenir las alergias en niños. En primer lugar, "evitar el ambiente de tabaco cerca del niño, pues hay estudios que indican que el tabaquismo pasivo en la infancia favorece el desarrollo de las alergias", y en segundo lugar, "promover la lactancia materna, ya que protege frente a las alergias". Pero, apuntó que "estos son datos que hay que tomarse con reservas porque no todos los estudios lo confirman".
La experta del Hospital Casa de Salud afirmó que "se han abandonado mucho las medidas de barrera para combatir las alergias, a favor de otras recomendaciones mas comerciales". La doctora Gutiérrez explicó que "no se trata de que los alérgicos vayamos con mascarilla, pero ponernos unas gafas de sol, resguardarnos los días de poniente o proteger las fosas nasales con vaselina para que el polen no pueda acceder a la mucosa son pequeños gestos que pueden aliviar los síntomas de la alergia". Por ello, la experta abogó por "recuperar el interés por estas medidas de barrera".
Otro de los factores de interés es la contaminación. A este efecto, la especialista en alergología indicó que "la influencia de la contaminación sobre las alergias es muy importante, pero en el caso concreto de la alergia al polen, hay estudios que demuestran que las partículas que producen los motores diesel favorecen que la corteza de los pólenes se desnaturalice, se pele, y los alergenos, las moléculas que causan la alergia, puedan acceder al exterior con más facilidad".
La facultativa del Hospital Casa de Salud relató que "los pacientes deben considerar que las proteínas causantes de las alergias a los pólenes son proteínas vegetales de defensa muy resistentes, y que, a veces, se conservan en otras estructuras que también son muy resistentes, como por ejemplo, los frutos secos y las semillas".
Al respecto, la especialista aconsejó estar alerta en caso de apreciarlo porque "muchas veces se asocia la alergia al polen con la alergia a determinadas frutas como el melocotón o el melón, o a semillas como el sésamo y a la mostaza o los frutos secos". "Este tipo de reacciones suelen ser cutáneas o digestivas y si no se ingieren estos alimentos, no se manifestarán, aunque pueden ser mucho mas graves", aclaró.

martes, 17 de febrero de 2009

La exposición a la polución en el embarazo aumenta el riesgo de asma en el niño

La exposición de una mujer embarazada a un ambiente con mucha polución aumenta el riesgo del hijo de padecer asma, debido a cambios genéticos que se producen dentro del útero.
Así lo afirman hoy investigadores de la Universidad de Cincinnati y la Columbia University Mailman School of Public Health (EEUU) en la revista "PLoS One".Tras estudiar la sangre del cordón umbilical de niños nacidos en Nueva York, los científicos han descubierto una relación entre la exposición de la madre a un aire contaminado por el tráfico, cambios epigenéticos en un gen concreto y el posterior desarrollo de asma en el niño antes de los cinco años.La exposición a hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, en sus siglas en inglés) -compuestos químicos que resultan de la combustión incompleta de combustibles con carbono, típicos de áreas con alta densidad de tráfico- se ha asociado con la aparición de diversas enfermedades, como el cáncer o el asma infantil.Ahora se sabe, además, que el feto sufre los efectos de esa exposición mientras se encuentra en el útero materno.Los PAH desencadenan una alteración epigenética en el gen ACSL3, que actúa en el pulmón.Los cambios epigenéticos pueden perturbar el desarrollo de los genes y por tanto influir en su actividad, pero sin originar cambios estructurales ni mutaciones en el material genético.Los científicos consideran que la exposición "transplacenta" a los PAH podría reprogramar los genes del feto que están implicados en la inflamación de las vías respiratorias y el asma durante la infancia.La reprogramación genética es el resultado de la interacción de los genes de un organismo con el medio ambiente.El equipo investigador analizó los glóbulos blancos de la sangre de cordón umbilical de 56 niños neoyorquinos en busca de alteraciones epigenéticas relacionadas con la exposición prenatal a la sustancia contaminante.Antes de eso, los científicos habían medido la exposición de las madres a un ambiente con alta polución durante el embarazo.Descubrieron una importante relación entre los cambios de ACSL3, la exposición materna a PAH y la aparición de síntomas de asma antes de los cinco años.Según los investigadores, la detección de los cambios epigenéticos en ese gen podría servir como un biomarcador que detectara el riesgo del niño de padecer asma."Nuestra investigación apoya la idea de que las exposiciones ambientales pueden interactuar con los genes durante periodos clave del desarrollo y así desencadenar la aparición de enfermedades más tarde en la vida", explica el responsable de la investigación, Shuk-mei Ho