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miércoles, 8 de diciembre de 2010

El teléfono móvil puede producir comportamientos anormales en los niños

Las futuras madres que utilizan regularmente un teléfono móvil correrían el riesgo de tener niños que presenten trastornos en su comportamiento, sobre todo si esos niños usan ellos mismos precozmente estos aparatos, según un estudio danés.

estudio se basa en los niños dados a luz por cerca de 100.000 mujeres entre los años 1996 y 2002. La investigación se llevó a cabo en más de 28.000 niños que cumplieron siete años en diciembre de 2008, y era consecutiva a un primer estudio sobre cerca de 13.000 niños (de siete años en noviembre de 2006) que había mostrado ya una relación entre una exposición prenatal a los teléfonos móviles y trastornos del comportamiento.

Los nuevos datos, publicados el martes por la revista especializada Journal of Epidemiology and Community Health, muestran que más de un tercio de los niños de 7 años (35%) utilizaban un teléfono celular (contra 30% para el primer grupo). Un 17% habían sido ya expuestos a la telefonía móvil antes y después del nacimiento (contra 10% para el primer estudio).

Por el contrario, 53% de los niños del primer estudio y 39% del segundo no habían sido expuestos antes o después del nacimiento. Las categorías de exposición fueron definidas según varios criterios: número de llamadas diarias, localización del aparato cuando no es utilizado (en la cartera o en un bolsillo del vestido), uso de un audífono...

En los dos estudios una proporción de aproximadamente 3% de los niños fueron considerados con un comportamiento anormal y 3% presentaban un riesgo de comportamiento anormal. Según los investigadores, los niños expuestos a la telefonía móvil antes y después del nacimiento tenían 50% más de riesgos de presentar problemas de comportamiento. Para los niños expuestos únicamente antes del nacimiento, el riesgo era de un 40%.

Para validar sus resultados, los investigadores tuvieron en cuenta otros factores de influencia posibles, entre ellos el tiempo pasado por la madre con el niño. "Aun cuando es prematuro interpretar esos resultados como un lazo de causalidad, tememos que la exposición precoz a los teléfonos móviles pueda presentar un riesgo que, de ser comprobado, sería un problema de salud pública, teniendo en cuenta la utilización sumamente amplia de esta tecnología", concluyeron los autores.

miércoles, 30 de junio de 2010

Los móviles y su influencia en la vida sexual

Una de las leyendas urbanas que acechan al mundo de la tecnología son las supuestas consecuencias que tiene el uso de aparatos hacia nuestra salud. Se ha escrito y dicho todo. Desde que el uso de teléfonos móviles aumenta la temperatura de nuestro cerebro, algo desmentido por estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud hasta que el uso de aparatos podía provocar impotencia sexual en los hombres por llevarlos en el bolsillo del pantalón.

La relación entre gadgets y sexo puede ser tratada de mil maneras, pero hoy nos vamos a centrar en si el uso (o abuso) de la tecnología puede tener efectos en la vida sexual de los usuarios. De momento, no existe ningún estudio concluyente que relacione la impotencia con llevar el móvil en el bolsillo.

Sólo algunos que relacionan un excesivo uso de la tecnología con la depresión, y uno de los síntomas habituales de ese tipo de trastornos es la falta de apetito sexual. Decimos relacionan, no causan. Es decir, que la gente deprimida puede utilizar más la tecnología y no que el abuso de ésta genere necesariamente depresión.

Peor calidad del esperma
Por otra parte, sí que existe un estudio, realizado por médicos especialistas en fertilidad de la Cleveland Clinic que relaciona las señales emitidas por los teléfonos móviles y la calidad del esperma. Los resultados de dicho estudio afirman que las emisiones electromagnéticas de los aparatos aumentan el número de radicales libres en el esperma, y reduce hasta en un tercio su calidad. Los mismo autores del estudio afirman que sería necesario realizar un estudio con muchos más sujetos para corroborar esta hipótesis.

Hasta aquí llegarían los estudios científicos sobre el tema. No existen evidencias empíricas que justifiquen otros aspectos más folclóricos, como si una posible adicción a la tecnología generase una falta de interés por las relaciones sexuales.

Mayor estrés laboral, menos deseo
De lo que sí que hay evidencia es de que a mayor nivel de estrés laboral, se puede producir un descenso de la libido. Y muchas veces, las personas con una vida laboral exigente utilizan aparatos y gadgets que les ayudan a estar conectados a su trabajo. Es decir, que funcionarían como herramientas que favorecen una adicción al trabajo o a un aumento del estrés, pero que por si solas (ni por sus emisiones ni por otros motivos), generan un descenso del apetito sexual.

martes, 21 de julio de 2009

Convencidos de vivir bajo un paraguas de nocividad


Esta es una historia que no tiene nada de original porque le podría ocurrir a cualquiera de ustedes. Su protagonista la explica así: “Soy Alfonso López Viñegla, profesor en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Zaragoza y Vicedecano de la facultad en la que trabajo, y sobre todo soy un padre preocupado por la salud de mi hija Valeria. Hace unos cuatro meses que a Valeria (que tiene algo más de tres añitos) le diagnosticaron una leucemia linfoblástica aguda tipo I que, gracias a Dios, creemos hemos pillado a tiempo, y estamos tratando en el departamento de oncopediatría del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, un departamento excepcional tanto por la profesionalidad como por el trato que recibimos”.
A la familia de Viñegla una compañía telefónica quiere colocarle en la azotea del bloque de viviendas donde residen una antena de telefonía móvil. Conscientes de que este es uno de los factores de riesgo para la salud de su hija han comenzado una campaña para proteger la salud de los habitantes del bloque y alrededores además de para denunciar el grave peligro que pueden correr todas aquellas personas susceptibles de sufrir radiaciones electromagnéticas provenientes de tecnologías inalámbricas (casi toda la ciudadanía). Utilizo el formato de entrevista, poco dado en este blog, para contársela.
1. ¿Puede contarnos los antecedentes de su historia?
Los antecedentes de mi historia (que puede ser la de cualquiera de vosotros) es simple. Hace algo más de un año la compañía Telefónica Móviles intentó colocar una antena de telefonía en la calle Emilia Pardo Bazán 12 de Zaragoza, en la azotea, incluso montaron la base y logramos paralizar el montaje por falta de licencia. Ahora al cabo de un tiempo, siguen con el tema, han llevado el proyecto a aprobar, e intentan que en un pleno del ayuntamiento de Zaragoza se apruebe su colocación. Lo curioso es que tenemos una legislación muy “rara” que permite montar algo de estas características con una guardería en la base de dicho edificio, con un centro de salud al lado, con una residencia de ancianos también muy cercana, y con un colegio a menos de la distancia de la permitida legalmente. Sinceramente, no lo entiendo, ¿habrá otros intereses?”
2. ¿Qué opina usted de la actuación de los políticos ante este problema social en su caso y en general?
Mi opinión de la actuación de los políticos es muy simple “NUNCA HE CREÍDO EN ELLOS”. Me han demostrado más de una vez los intereses que tienen y seguro que no son sociales, y menos en un caso como el que estoy denunciando. Ellos, por no decir ÉL, el responsable de urbanismo, piensa que esto es demagogia (por favor…. utilizar esta palabra cuando el origen es político en un caso como éste, de una niña afectada por leucemia –no puedo demostrar que una de las causas pudiera ser la exposición a ondas de este tipo- pues hay muchos intereses de grandes empresas del mundo de la telefonía que promueven la negación de esto)”.
3. ¿Qué dicen de todo esto los científicos?
Hay muchos científicos que pueden demostrar –a algunos les está costando su prestigio- que la relación entre emisiones electromagnéticas y enfermedades tumorales de este tipo tienen sentido. En Zaragoza tenemos a Mª Jesús Azanza, prestigiosa investigadora y catedrática de Medicina que está investigando el impacto de estas antenas en la salud. Ella me indicó que esto es nocivo y que actualmente no interesa que salga a la luz; tenemos a Claudio Gómez-Perreta, también un investigador incansable, y que ha tenido que aguantar mucho, y sin salir de nuestro país exiten unos cuantos profesionales más”.
4. ¿Está recibiendo usted apoyos ante esta situación?, ¿de qué tipo?, ¿de quienes?
Los principales apoyos que estoy recibiendo son de la gente que se identifica con este tipo de problemas… todavía hay mucho ignorante –permítanme la expresión- que no se da cuenta o no quiere ver lo que pasa. Hemos hecho cientos de alegaciones en el propio barrio, hemos recogido algo más de 6.000 firmas en poco tiempo, podemos recoger muchas más, sin duda, porque la población tiene sensibilidad, al contrario que algunos políticos. Yo no quiero que a otros les pase lo mismo que a mi hija.
5. ¿Cómo aconsejaría actuar a otras personas que se encuentren en una situación similar a la suya?
A personas que les esté pasando algo parecido, les aconsejo moverse, actuar, no quedarse de brazos cruzados”.
6. ¿Cómo está influyendo esta situación en su vida y la de su familia?
Esto en mi vida habitual está provocando un estímulo que ni se imaginan, defendiendo mi derecho a la salud y a la de mis hijos. Si al final nos ponen la antena donde no queremos habrá vencido el interés económico sobre el principio de salud general. Intentaríamos el asunto no quede impune, nos escucharán muchos años, aunque por lógica me tenga que ir de aquí, pues estoy convencido que estamos debajo de un paraguas demasiado nocivo.
Más info:
-http://antenasno.blogspot.com/
-http://topcuadrodemando.blogspot.com/2009/05/demagogiade-quien.html
-En el libro Conspiraciones tóxicas pueden encontrar un capítulo, el primero, dedicado al lobby de la contaminación electromagnética. Entre otras muchas cosas se narra las presiones a las que ha sometido la patronal de la telefonía móvil al científico Claudio Gómez-Perreta para intentar que no hable de la relación perversa entre contaminación electromagnética y salud.